La Ciudad de México resguarda algunos de los tesoros más emblemáticos que existen en todo el país, su historia, que representa uno de sus mayores atractivos, es, también, una de sus bellezas más importantes, pues desde los tiempos prehispánicos, y su conexión con las deidades a través de diferentes rituales, sobrevino la fusión con las culturas europeas, dejando los cimientos de lo que somos ahora.
Las civilizaciones antiguas extendieron sus dominios por varias zonas de México, en las que dejaron huellas de sus creencias y construcciones que hoy en día podemos visitar, para sentir el peso histórico, además de darnos cuenta los importantes avances en cuanto a ingeniería y arquitectura, tal es el caso de la zona del Cerro de la Estrella, uno de los lugares más músicos de toda la capital.
Te podría interesar
Cerro de la Estrella, uno de los sitios arqueológicos más importantes de CDMX
Este increíble destino, cuyo nombre original era Huixchtecatl, que parece haberse detenido en el tiempo nos dejó huellas de los chichimecas que se establecieron en la zona poniente de este cerro, en la parte más alta construyeron las edificaciones más importantes y realizaban la ceremonia conocida como ‘El Fuego Nuevo’, que tenía la finalidad de regenerar el tiempo cada 52 años.
La historia señala que los chichimecas, primeros pobladores llegaron a esta elevación natural entre el año 900 y 1,300 para fundar la ciudad de Culhuacán, sin embargo, en el siglo XIX los mexicas, civilización más poderosa en el territorio extendió sus dominios hasta esta zona, desplazando a los pobladores originales, y a su ciudad, pues estos cambios también trajeron la fundación de Ixtapalapa.
La historia e importancia de la ceremonia del fuego nuevo se centraba en la interpretación de los sacerdotes sobre señales divinas en las constelaciones, misma que, de acuerdo a la tradición marcaba que se realizaba cada 52 años, es decir que esta ceremonia se realizó en el año 1351, 1403, 1455 y 1507, y pese al paso de los siglos, aún se conserva cierta parte de la estructura original que puede ser apreciada por los visitantes que pueden aprender en el Museo de Fuego Nuevo.
En la actualidad, aún se conserva parte de la estructura piramidal, en donde los visitantes también pueden ver espacios ceremoniales y de vivienda que se han mantenido en pie, desde la época clásica. Durante tu visita, también puedes apreciar más de 200 piedras trabajar con rostros antropomorfos, en esta zona protegida, que suelen visitar las familias capitalinas para aprender un ocho más sobre el pasado prehispánico.
La altura del Cerro de la Estrella, poco más de 2 mil 200 metros le valieron ser el punto estratégico para salvaguardar a Tenochtitlán, pues en este sitio se mantenía un destacamiento militar cuyos puestos eran en la cima del cerro desde donde podrían observar hasta largas distancias si alguna campaña enemiga se emprendía o buscaba ingresar por el sur hacia el centro de la ciudad.
¿Cómo llegar a la zona arqueológica del Cerro de la Estrella?
Como te lo adelantamos, fue la cultura Mexica la que se estableció al oriente de lo que hoy es la capital del país, que hace más de 500 años fue uno de los complejos más importantes de su cintura, este destino se encuentra en el corazón de la alcaldía Iztapalapa, por lo que es bastante accesible para llegar en transporte público o en automóvil privado.
Puedes llegar hasta este recinto arqueológico a través del metro capitalino, cuya estación más cercana es Constitución de 1917, de la línea 8 que corre desde Garibaldi y termina en esta parada. También es accesible por el metro Culhuacán de la línea 12. O puedes llegar en automóvil por calzada Ermita Iztapalapa o eje 3 oriente, si vienes desde el centro de la ciudad, si llegas desde el poniente puedes acceder por el área de avenida Taxqueña.