Para los viajeros que aprovechan un momento de sus vacaciones en explorar esos sitios que inspiraron historias de importantes escritores o poetas, seguramente les gustará saber de una ciudad en la que Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura en 1990, vivió un par de meses y los aprovechó para escribir “Entre la piedra y la flor”.
El lunes 31 de marzo será un aniversario más del natalicio de Octavio Paz, el escritor y poeta mexicano que ganó en 1990 el Premio Nobel de literatura. Considerado uno de los escritores más destacados del siglo XX y autor de “El Laberinto de la Soledad”, Octavio Paz nació el 31 de marzo de 1914 en Coyoacán, en la Ciudad de México, y murió a los 84 años de edad el 19 de abril de 1998, también en la capital del país.
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Acudir a esos cafés o sitios que sabemos fueron frecuentados por los escritores cuyas obras han dejado una huella importante en nuestra vida, es una grata experiencia durante los viajes -aunque ese no sea el propósito en sí del viaje en general-.
Mérida, la ciudad donde vivió Octavio Paz y escribió “Entre la piedra y la flor”
Además del talento como escritor, poeta y ensayista, Octavio Paz tuvo una importante participación en la política -claro desde su trinchera-; fue diplomático en Francia, Japón y embajador de México ante la India. Con ideas revolucionarias y renovadoras en la literatura que le valieron el Premio Nobel de Literatura por la Academia Sueca, gracias a “El Laberinto de la Soledad”, escrito en 1950.
El 11 de mayo de 1937, Octavio Paz aterrizó en Mérida, la capital de Yucatán para ser parte de un proyecto educativo para hijos de trabajadores; la escuela secundaria para la cual se le llamó a dar clases de Literatura española estaba en la calle 60, casi esquina con la calle 53 de la zona centro de Mérida.
Llegó un joven de 22 años con ideas revolucionarias y un exitoso porvenir en las letras; su estancia fue tan solo de dos meses pues volvió a la Ciudad de México el 15 de mayo del mismo año (1937), ya con 23 años encima y varios poemas escritos y cartas de intercambio con Elena Garro, que en ese entonces era su novia.
Fue Mérida, la “Ciudad Blanca”, la que inspiró y motivó al único mexicano en recibir -hasta ahora- el Premio Nobel de Literatura, a escribir el poema “Entre la piedra y la flor”, fechado en 1937 en Yucatán, y entre sus versos y estrofas refiere sutilmente paisajes y situaciones de la península:
"Bajo esta luz de llanto congelado
el henequén, inmóvil y rabioso,
en sus índices verdes
hace visible lo que nos remueve,
el callado furor que nos devora."
Así que la siguiente vez que viajes a la bella ciudad de Mérida en Yucatán, tómate un tiempo para recorrer esas calles y lugares por los que Octavio Paz, el autor de “Piedra de Sol”, “Ladera Este” y “Posdata”, entre muchas obras más, fue parte de un movimiento intelectual, cultural y revolucionario; incluso, se dio oportunidad de vacacionar en Chichén Itzá.