Recorrer un volcán extinto, caminar entre bosques de altura y ascender por una de las montañas más imponentes del país es una experiencia posible en México. En el estado de Veracruz se localiza el Cofre de Perote, una elevación volcánica apagada que hoy funciona como Parque Nacional y que se ha convertido en uno de los destinos favoritos para el senderismo de montaña.
El Cofre de Perote, también conocido como Nauhcampatépetl o Neucampatépetl, se originó hace aproximadamente 20 millones de años, durante el periodo Mioceno. Con una altitud de 4 mil 282 metros sobre el nivel del mar, es la octava montaña más alta de México y una de las más representativas del centro-oriente del país.
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A diferencia de otros volcanes mexicanos, el Cofre de Perote no cuenta con un cráter visible. Su silueta está dominada por una enorme formación rocosa cuadrangular ubicada en la cima, conocida como “El Cofre”, que le da su nombre actual debido a su parecido con un baúl o cofre de piedra.
Esta formación ha sido, durante siglos, un símbolo natural y cultural para las comunidades de la región. Para los pueblos prehispánicos, la montaña era un sitio sagrado, asociado al agua, la fertilidad y la vida, y considerado morada de deidades vinculadas con la lluvia.
En 1937, el Cofre de Perote fue decretado Parque Nacional, protegiendo una superficie aproximada de 11 mil 700 hectáreas que abarcan los municipios de Perote, Xico, Ayahualulco e Ixhuacán de los Reyes. El área resguarda bosques de pino y oyamel, además de pastizales de alta montaña.
En este ecosistema habitan más de mil especies de flora y fauna, varias de ellas catalogadas en alguna categoría de riesgo. A pesar de su estatus de protección, el parque enfrenta amenazas como la deforestación y el cambio de uso de suelo para actividades agrícolas.
Rutas de senderismo en el volcán
El Cofre de Perote es uno de los destinos más atractivos para el senderismo de altura en México. Existen varias rutas oficiales, entre las más conocidas se encuentran El Conejo, El Escobillo y La Pluma, recorridos que suelen tomar entre seis y siete horas, dependiendo de las condiciones físicas y climáticas.
Para excursionistas con mayor experiencia, existen rutas más exigentes como Tilapa o Tejate, que presentan mayores desniveles y dificultad técnica. Todas las rutas ofrecen paisajes de gran valor natural, vistas panorámicas y contacto directo con la biodiversidad del parque.
Debido a la altitud y a los cambios bruscos de clima, se recomienda ir bien equipado, con ropa térmica, impermeable, calzado adecuado y suficiente hidratación. También es aconsejable iniciar el ascenso temprano y, de ser posible, contratar un guía certificado para mayor seguridad.
Durante el invierno, las temperaturas pueden descender considerablemente e incluso presentarse nevadas, por lo que las autoridades sugieren extremar precauciones y respetar los horarios establecidos dentro del parque.
Vestigios arqueológicos del volcán
En 2019, investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) localizaron tres asentamientos prehispánicos en las laderas del Cofre de Perote: La Mano del Diablo, La Viborera y Tepeolo, con una antigüedad aproximada del año 700 a.C.
En estos sitios se identificaron basamentos piramidales, juegos de pelota y templos, lo que refuerza la importancia ceremonial que tuvo el volcán para las civilizaciones antiguas que habitaron la región.
Hoy, el Cofre de Perote no solo representa un reto físico para los amantes del senderismo, sino también un espacio donde naturaleza, historia y cultura convergen en uno de los paisajes volcánicos más impresionantes de México.