Aunque suene descabellado, hoy puedes recorrer un país europeo que muchos consideran podría estar vinculado a la mítica Atlántida. Malta, un pequeño archipiélago en el Mediterráneo, comparte algo curioso con Mexcaltitán, en Nayarit: ambas islas reales han sido relacionadas con lugares legendarios que marcaron el origen de grandes civilizaciones. En un caso se habla de Aztlán y en el otro de Atlantis, dos nombres que siguen provocando preguntas, teorías y discusiones que cruzan siglos y continentes.
La comparación la hacemos para relacionar este sorprendente caso con México y reflexionar sobre cómo los lugares y personajes míticos siempre nos llevan a preguntarnos: “¿y si en realidad sí existieron?”. En ambos territorios hay agua por todos lados, restos antiguos y relatos que se niegan a desaparecer.
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Malta es hoy la República de Malta, un Estado soberano que forma parte de la Unión Europea desde 2004. Está situada al sur de Italia y entre Europa y África, en una posición que explica por qué tantas potencias pasaron por aquí. Fenicios, romanos, árabes y británicos dejaron huellas visibles en un territorio pequeño, densamente poblado y con más de siete mil años de ocupación humana documentada.
Malta y el misterio de la Atlántida: templos, ruinas y pistas bajo el mar
Cuando Platón escribió sobre la Atlántida en los diálogos Timeo y Critias, habló de una isla poderosa que desapareció tras una catástrofe en una sola noche. Según sus textos, ese territorio existió miles de años antes de su tiempo y se encontraba más allá de las Columnas de Hércules. Para muchos estudiosos modernos, esa descripción no encaja del todo con el océano Atlántico, pero sí despierta interés cuando se observa el Mediterráneo antiguo.
Aquí es donde Malta entra en escena. Los templos megalíticos del archipiélago, como Ggantija en la isla de Gozo, son anteriores a las pirámides de Egipto y a Stonehenge. Estas construcciones datan de alrededor del 3700 a.C. y pertenecen a una civilización que desapareció de forma abrupta siglos después. Esa cronología coincide de manera inquietante con los relatos de un colapso repentino descrito por Platón.
Bajo el mar que rodea Malta también hay pistas que alimentan la teoría. Se han localizado estructuras megalíticas sumergidas, utensilios antiguos y formaciones que algunos interpretan como restos de templos. En la costa de St. Julian’s, por ejemplo, se investiga la construcción conocida como Gebel gol-Bahar, asociada por ciertos expertos a asentamientos prehistóricos hoy cubiertos por el agua.
Otro elemento que desconcierta es la cueva de Ghar Dalam. Allí se encontraron restos de elefantes, hipopótamos y osos de la Edad del Hielo, además de evidencias del asentamiento humano más antiguo del archipiélago. El tamaño actual de Malta hace difícil imaginar cómo animales tan grandes pudieron sobrevivir en estas islas, lo que refuerza la idea de un territorio mucho más extenso en el pasado.
¿Se esconde la Atlántida en Malta?
Los estudios geológicos apoyan esa hipótesis. Investigaciones de la Universidad de Malta indican que hace unos 20 mil años las islas eran casi el doble de grandes y estaban conectadas entre sí. También se detectaron movimientos de tierra importantes alrededor del 5000 a.C., un periodo muy importante si se piensa en cambios drásticos del paisaje que pudieron borrar ciudades enteras del mapa.
Al final, nadie puede asegurarte que Malta sea la Atlántida, pero tampoco es fácil ignorar todas estas señales juntas. Textos antiguos, templos imposibles, ruinas bajo el mar y cambios geológicos reales construyen un escenario que sigue provocando fascinación. Recorrer Malta implica explorar un país europeo bellísimo que además conserva enigmas sin resolver sobre uno de los mitos más llamativos de la historia.