Entre montañas cubiertas de neblina y el murmullo constante del agua, existe un rincón serrano que parece suspendido en el tiempo. Se trata de Honey, un pequeño municipio enclavado en la Sierra Norte de Puebla que ha comenzado a atraer miradas por sus cascadas, su bosque húmedo y su atmósfera serena.
A poco más de dos horas y media de la capital del país, este destino se ha convertido en una escapada ideal para quienes buscan desconectarse del ritmo urbano sin recorrer grandes distancias. Aquí, los senderos amanecen cubiertos por nubes bajas, el aire es fresco y el paisaje está dominado por pinos, oyameles y formaciones rocosas moldeadas por el agua.
Te podría interesar
Honey, también conocido como Chila Honey, es uno de los 217 municipios poblanos y se localiza al noroeste del estado, en los límites con Hidalgo. Su altitud —que ronda los mil 300 metros sobre el nivel del mar— y su clima templado con abundantes lluvias en verano crean el escenario perfecto para el ecoturismo.
Cómo llegar a Honey desde la CDMX y Puebla
Llegar desde la Ciudad de México es más sencillo de lo que muchos imaginan. El trayecto en automóvil toma aproximadamente 2 horas con 35 minutos, recorriendo cerca de 148 kilómetros.
La ruta más práctica es tomar la autopista Peñón–Texcoco y continuar por la México–Tuxpan. Posteriormente, se debe enlazar con la carretera Tulancingo–Huauchinango, salir hacia Acaxochitlán y finalmente conectar con la Ruta 106 que conduce directamente a Honey. Es importante considerar el costo de casetas en el presupuesto del viaje.
Para quienes parten desde la ciudad de Puebla, el recorrido es un poco más largo: alrededor de 2 horas con 50 minutos, dependiendo del camino elegido, con una distancia aproximada de entre 180 y 190 kilómetros.
Aunque el acceso implica curvas y tramos montañosos, el paisaje compensa cada kilómetro. Conforme se avanza, el entorno se vuelve más verde y húmedo, anticipando la experiencia natural que espera al llegar.
Aventura en plena neblina de Honey
El principal atractivo es el Parque Ecoturístico Cascadas Paraíso, un circuito natural de aproximadamente 10 kilómetros que puede recorrerse en tres o cuatro horas a pie. El parque abre todos los días de 9:00 a 18:00 horas y ofrece una experiencia inmersiva entre bosque y agua.
En este recorrido se encuentran diez cascadas, cada una con personalidad propia. Entre las más visitadas destacan la Cascada Arcoíris, donde los rayos del sol forman pequeños destellos de color; el Cañón del Sumidero, con una caída de alrededor de 15 metros; y la Fuente de Vida, que alcanza casi 20 metros de altura.
También sobresalen la cascada El Beso, que en temporada de lluvias forma una cortina de agua ideal para fotografías; Agua Clara, famosa por la transparencia de su corriente; y Del Ángel, rodeada de vegetación exuberante. Otras como De las Trenzas, De los Duendes y El Paraíso completan el circuito.
El parque ofrece además puentes colgantes, una tirolesa de 300 metros, zonas para acampar y cabañas rústicas. Se recomienda desayunar antes de iniciar la caminata, ya que el recorrido exige tiempo y energía, aunque dentro del complejo hay restaurante con opciones tradicionales.
Honey demuestra que no hace falta viajar grandes distancias para vivir una experiencia natural completa. Entre cascadas, senderos envueltos en neblina y el sonido constante del agua, este pueblito serrano se consolida como uno de los secretos mejor guardados de la Sierra Norte de Puebla, perfecto para un fin de semana de aventura y calma.