Al sur de Veracruz existe un destino donde el agua de lagunas y mar se esconde entre montañas y selva, y que nunca falla en enamorar a quienes lo conocen. Una vez ahí, las opciones son infinitas: puedes caminar entre senderos húmedos por la mañana y terminar el día con los pies en la arena. Hablamos de Pajapan y sus alrededores.
Pajapan es un municipio flanqueado por el lado este por un río que conduce a una laguna de la que te hablaremos más adelante y, además, su centro se encuentra a 20 minutos de playas que también conocerás a continuación. Si alguna vez has escuchado la palabra oasis, este sitio le hace justicia a ese término.
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Vamos con la laguna: uno de los puntos más queridos es la Laguna del Ostión, una extensa franja de agua salobre conectada con el Golfo. Su nombre viene de los ostiones que se cultivan ahí mismo, y todavía es común ver a pescadores trabajando de manera artesanal. Recorrerla en kayak es una opción hermosa en la que podrás observar aves, pequeños cangrejos que se esconden en la orilla y reflejos tan nítidos que el cielo parece duplicarse sobre el agua.
Playas cercanas a Pajapan y rincones naturales únicos
Ahora las playas: desde la laguna puedes tomar una lancha rumbo a Las Barrillas, donde la arena dorada y el mar templado son perfectos para dejar los pendientes cotidianos para otro momento. No hay grandes complejos turísticos dominando la vista; predominan palapas sencillas y mesas frente al mar. No te puedes ir sin probar los camarones al mojo de ajo y los ostiones recién abiertos.
A pocos minutos del centro de Pajapan están Playa Bonita y Playa Linda, dos extensiones de arena clara y oleaje suave. Hay espacio suficiente para instalarte sin sentir que compites por un metro de sombra. Son playas perfectas para nadar un rato largo y admirar el amanecer o el atardecer.
La ruta hacia Peñón Blanco concentra algunos de los paisajes más llamativos de la costa. En el trayecto aparecen formaciones rocosas como la Peña La Tortuga y hasta un pequeño jacuzzi natural escondido entre piedras. Muy cerca se eleva el Volcán Santa Martha, que domina el horizonte y recuerda que esta región también está hecha de fuego antiguo y movimientos profundos.
Si buscas adentrarte más en la selva, el camino conduce a Mecayapan y al centro ecoturístico Kan Tasejkan, cuyo nombre significa “lugar de sombras”. Ahí hay senderos que llevan a cascadas, una tirolesa de 300 metros y cabañas construidas con materiales locales. Al caer la noche, la fogata y el sonido constante de insectos sustituyen cualquier distracción tecnológica.
Miradores, balnearios y tradiciones que revelan la esencia de Pajapan
Para vistas panorámicas, el Mirador Real y el Cerro Pelón te ayudarán a enamorarte y entender la geografía del destino: ríos que desembocan en la laguna, montañas cubiertas de verde y el mar extendiéndose sin obstáculos. También hay balnearios naturales como Chamilpa y ranchos ecoturísticos para hacer actividades más extremas.
En el pueblo, el mercado municipal es perfecto para comer y llevar hermosos recuerdos. Las memelitas pajapanecas, sencillas pero contundentes, recuperan energía después de un día entre playa y veredas. Con cerca de 18 mil habitantes y un clima cálido-húmedo que ronda los 26 grados en promedio, conviene llevar ropa ligera, calzado cómodo y repelente, especialmente en temporada de lluvias.
Si la visita coincide con marzo, la feria en honor a San Juan de Dios transforma las calles con jaripéos, mojigangas y música de jaraneros. También hay celebraciones en septiembre, noviembre y diciembre. Pajapan es un punto donde montaña, selva y mar conviven en pocos kilómetros, y donde cada tramo recorrido parece más hermoso que el anterior.