Si tu paraíso personal consiste en rodearte de criaturas esponjosas y maulladoras, existe un rincón en Japón diseñado exactamente para cumplir ese sueño. El 8 de marzo, la cuenta japonesa @kandounekodouga, dedicada a compartir videos de felinos, publicó una escena grabada ahí que rápidamente se hizo viral.
En el clip, varios gatitos corren directo hacia la cámara y en pocos segundos otros más se acercan al pequeño recibimiento. La persona que filma se agacha para acariciarlos y los animales responden con total naturalidad, como si esa secuencia se repitiera todos los días.
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El video fue grabado en Tashirojima, una pequeña isla situada frente a la costa de la Prefectura de Miyagi, en el noreste de Japón. Ahí viven alrededor de 60 personas, mientras que la población de gatos supera el centenar. En este extraño y tierno rincón del mundo, la mayoría de los habitantes camina en cuatro patas. Los felinos recorren muelles, patios y senderos con absoluta libertad, acostumbrados a la presencia de visitantes.
Si visitas este destino de Japón, vas a encontrar lo siguiente: colinas cubiertas de vegetación, casas bajas junto al mar, caminos estrechos y decenas de gatitos curiosos. En casi cualquier tramo aparecen gatos descansando sobre muros, cruzando la calle o acercándose a inspeccionar a quien pasa. Algunos buscan contacto, otros solo observan, pero siempre hay alguno cerca.
El origen de los gatos en Tashirojima
La abundancia de gatos tiene raíces que se remontan al período Edo. En aquella época la isla producía gusanos de seda y las ratas comenzaron a representar un riesgo para los capullos. Para controlar a los roedores, los habitantes llevaron gatos que se encargaran del problema. Con el paso del tiempo, los pescadores empezaron a asociar su presencia con la buena suerte en el mar y el respeto hacia estos animales creció generación tras generación.
Una historia muy conocida entre los isleños explica el origen de uno de los sitios más curiosos del lugar. Según la tradición, un pescador causó accidentalmente la muerte de un gato cuando una roca cayó sobre él. Como gesto de arrepentimiento, los habitantes construyeron el santuario Neko Jinja, dedicado a los felinos. Hasta hoy recibe pequeñas ofrendas y muchos creen que dañar a un gato puede atraer mala fortuna. El santuario es un punto imperdible del viaje a esta singular isla.
La vida cotidiana en la isla tiene reglas para mantener la tranquilidad del entorno. Los perros no están permitidos y tampoco circulan autos. El desplazamiento se hace caminando por senderos que conectan los dos pueblos principales: Odomori y Nitoda. Sin tráfico ni transporte público, el ritmo del lugar depende más del clima y del movimiento del mar que de cualquier horario urbano.
Curiosidades en Tashirojima
Entre las curiosidades del lugar está el complejo turístico Manga Island, un conjunto de cabañas con forma de gato decoradas con ilustraciones de manga. La idea nació del célebre mangaka Shotaro Ishinomori, quien imaginaba un espacio donde arte y naturaleza convivieran en este rincón del mar japonés.
Quienes visitan la isla suelen dedicar el día a caminar, fotografiar a los felinos y recorrer los senderos que atraviesan las colinas. También es posible acercarse al santuario o detenerse en la costa para observar el océano. Japón tiene otros lugares conocidos como “islas de gatos”, como Aoshima, pero Tashirojima es la isla más famosa por su historia, su paisaje y la curiosa relación que tiene con los felinos.
Cómo llegar a Tashirojima: consejos para visitar la famosa isla de los gatos
Para visitar Tashirojima, el acceso principal se realiza por mar desde Ishinomaki. La ruta habitual comienza en Sendai, desde donde se puede tomar un tren hasta Ishinomaki (alrededor de una hora) o un autobús regional que tarda cerca de 80 minutos. Desde la estación de Ishinomaki se llega en taxi en unos cinco minutos —o con una caminata de aproximadamente 15 minutos— a la terminal del ferry de Ajishima Line ferry service, que conecta con la isla.
El trayecto marítimo dura entre 45 y 60 minutos y normalmente hay cerca de tres salidas al día, por lo que conviene revisar los horarios con anticipación. En la isla no hay transporte público ni autos de alquiler y el recorrido se hace a pie entre los pueblos de Odomori y Nitoda; además, existen pocos servicios de comida o tiendas, por lo que muchos visitantes compran provisiones antes de embarcar.