Salir de Ciudad de México rumbo a Acapulco en Semana Santa no sólo implica tiempo en carretera, también un gasto definido en casetas que conviene tener claro antes de arrancar. La ruta más utilizada atraviesa autopistas de cuota que conectan el centro del país con la costa del Pacífico, y concentra la mayor parte del flujo turístico en temporadas altas.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes y operadores como Caminos y Puentes Federales (CAPUFE), el costo total de casetas para este trayecto no llega a los mil pesos.
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Ruta completa y costo total actualizado
El recorrido inicia en la salida sur de la Ciudad de México, tomando la autopista México–Cuernavaca. En este primer tramo se encuentra la caseta Tlalpan, con un costo aproximado de 149 pesos. A partir de ahí, la ruta continúa hacia Cuernavaca y se conecta con la autopista del Sol, principal vía hacia Acapulco.
En el trayecto se suman varios puntos de cobro. El tramo Cuernavaca–Chilpancingo tiene un costo cercano a 200 pesos. Más adelante, en la caseta Palo Blanco, se pagan alrededor de 182 pesos, mientras que la caseta La Venta —ya en las inmediaciones de Acapulco— tiene un costo aproximado de 163 pesos.
Para quienes buscan reducir tiempos dentro del puerto, el uso del Maxitúnel Acapulco representa un pago adicional de 163 pesos, pero permite evitar tráfico en zonas urbanas.
Ruta CDMX - Acapulco:
- Ciudad de México
- Mexico- Cuernavaca-Ctra 01-Tlalpan (149 MXN)
- Tramo (200 MXN)
- Inicio: Ing. Francisco Velasco
- Fin: Chilpancingo
- Chilpancingo-T. Colorada-Ctra Palo Blanco (182 MXN)
- La Venta (163 MXN)
- Maxitúnel Acapulco (163 MXN)
- Acapulco de Juárez, Guerrero (Total: 857 MXN)
En total, el gasto acumulado alcanza los 857 pesos por trayecto. Esto significa que un viaje redondo puede superar los mil 700 pesos únicamente en casetas, sin considerar gasolina o posibles variaciones por ajustes tarifarios.
La SICT recomienda verificar condiciones de la autopista antes de salir, especialmente en temporadas vacacionales, cuando el flujo vehicular incrementa y pueden registrarse tiempos de traslado más largos. En condiciones normales, el recorrido toma entre 4 y 5 horas, aunque en Semana Santa puede extenderse.
Acapulco para vacacionistas
Una vez en Acapulco, la dinámica cambia por completo. Durante Semana Santa, el puerto registra uno de sus picos más altos de afluencia turística, con playas, hoteles y zonas comerciales operando a su máxima capacidad.
Entre las zonas más visitadas se encuentra Playa Condesa, conocida por su actividad constante, así como Playa Icacos, que ofrece mayor extensión para quienes buscan espacios más amplios. También destacan áreas tradicionales como Caleta y Caletilla, frecuentadas por familias.
Además de las playas, Acapulco mantiene actividades emblemáticas como los clavados en La Quebrada, donde clavadistas realizan saltos desde acantilados frente al mar, una práctica reconocida a nivel internacional.
Durante esta temporada, restaurantes, recorridos en lancha, deportes acuáticos y vida nocturna forman parte de la oferta turística. Según la Secretaría de Turismo, Semana Santa es uno de los periodos clave para la economía local, con una ocupación hotelera que suele superar el 80%.
El costo de las casetas define el acceso, pero es en Acapulco donde ese recorrido se traduce en días de actividad constante, playas llenas y una ciudad que se ajusta al ritmo de la temporada.