Si lo tuyo son los lugares frescos, tranquilos y poco conocidos, en Puebla hay unos manantiales que merecen estar en tu radar. En la Sierra Nororiental existe uno de esos lugares que todavía conservan aire tranquilo y esencia natural: los Manantiales de Chignautla, un rincón de agua cristalina donde puedes pasar el día rodeado de árboles, montañas y calma por apenas 15 pesos.
A pocos minutos del Pueblo Mágico de Teziutlán, este sitio es ideal para una escapada de fin de semana desde CDMX o para quienes buscan un plan diferente dentro de Puebla. Aquí el protagonista es el agua fría que brota de la montaña, pero también hay comida típica, áreas verdes y mucho por descubrir.
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Los Manantiales de Chignautla: aguas cristalinas con entrada barata
Este espacio también es conocido como Parque Recreativo Nueve Manantiales, nombre que conecta con el origen de Chignautla. De acuerdo con versiones locales, el término proviene del náhuatl y suele relacionarse con “nueve aguas abundantes”, una referencia natural al entorno lleno de nacimientos de agua.
Los manantiales se alimentan de corrientes subterráneas que descienden del Cerro de Chignautla, por eso el agua suele ser limpia, transparente y bastante fría incluso en días soleados. Para muchos visitantes, esa frescura es justamente el encanto principal.
En el sitio encontrarás pozas y áreas naturales donde la gente entra a nadar, mojarse los pies o simplemente relajarse junto al agua. Algunas zonas son menos profundas, lo que las vuelve cómodas para familias con niñas y niños o para quienes prefieren refrescarse sin meterse por completo.
El acceso general ronda los 15 pesos para adultos y 10 pesos para menores, aunque puede variar ligeramente según temporada o administración local. Por ese costo, pocos lugares ofrecen una experiencia tan completa entre naturaleza y descanso.
Otra curiosidad que rodea al lugar es una antigua leyenda regional que cuenta que los manantiales nacieron de las lágrimas de doncellas totonacas. Más allá del mito, el relato suma ese aire místico que muchos destinos serranos conservan.
El horario habitual suele ser de 6:00 a 18:00 horas, por lo que conviene llegar temprano para aprovechar mejor el día.
Qué más hacer en Chignautla como turista
Además de nadar o pasar horas junto al agua, los alrededores invitan a disfrutar un plan relajado de campo. Hay áreas verdes donde muchas familias llevan mantel, botanas o comida preparada para instalarse durante varias horas.
También suele haber renta de pequeñas lanchas o paseos sencillos en ciertas temporadas, una forma distinta de recorrer el espejo de agua y admirar el paisaje montañoso desde otro ángulo.
Para quienes viajan por antojo gastronómico, el lugar también vale la pena. En puestos locales es común encontrar:
- Tlayoyos rellenos de frijol o alverjón.
- Gorditas recién hechas.
- Chalupas poblanas.
- Antojitos caseros de temporada.
Y si quieres probar algo tradicional, busca el xole, bebida regional preparada con maíz tostado, cacao, panela y canela. Tiene sabor muy especial y forma parte de la identidad gastronómica serrana.
Si todavía te quedan ganas de explorar, a solo 10 o 15 minutos está Teziutlán, conocido como la Perla de la Sierra. Ahí puedes recorrer calles con arquitectura antigua, probar pan local, visitar plazas y disfrutar el clima templado característico de la región.
Cómo llegar
Desde CDMX, la ruta más común es tomar autopista hacia Puebla y seguir rumbo a Teziutlán. El trayecto puede tomar entre 3 y 4 horas, dependiendo del tráfico. Desde Teziutlán, Chignautla queda muy cerca por carretera local.
Los Manantiales de Chignautla son prueba de que no hace falta gastar mucho para vivir una escapada memorable. Agua helada, paisajes verdes, comida rica y entrada económica: a veces los mejores planes siguen escondidos en los lugares más sencillos.