Tienes que conocer lo que está pasando en Xantetelco, un municipio de Morelos que normalmente resuena por sus artesanías, pero que ahora está rompiendo esquemas. Un grupo de personas nos recordó que el famoso "brinco" no debía ser exclusivo de unos cuantos, lanzando un proyecto que no se había visto antes. La agrupación abrió sus puertas a infancias y juventudes con discapacidades motrices, visuales, auditivas e intelectuales, demostrando que todos pueden sumarse al brinco del chinelo.
El proyecto, impulsado por las maestras Ana Karen y María José Domínguez, nació hace casi cinco años como un taller de cartonería. Pronto se transformó en un espacio donde la música y la creatividad guían cada movimiento. Gracias al apoyo del Programa de Apoyos a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC 2025), la agrupación logró adquirir trajes profesionales de chinelo, adaptados para que todos los integrantes puedan portar la vestimenta tradicional con orgullo.
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Con cerca de cincuenta participantes, que van desde pequeños de tres años hasta jóvenes de veintitrés, la comparsa ha dado luz a historias como la de Jair, un niño de seis años con espina bífida, que ejemplifica el impacto del proyecto: recibir su traje hizo que la danza dejara de ser algo lejano y se convirtiera en un momento de alegría y pertenencia palpable para toda la comunidad.
Participación inclusiva en la comparsa de Xantetelco
Dentro de esta comparsa, las madres son quienes elaboran los “chinelitos” artesanales que los niños colocan sobre la cabeza, asegurando que todos puedan bailar al mismo ritmo y sentirse parte del grupo. Esta práctica refuerza la idea de unidad, cooperación y disfrute colectivo.
En esta comparsa, quienes tienen hipoacusia participan también, algo que tal vez sería un impedimento fuera de este municipio. Siguen los pasos gracias a las vibraciones de los instrumentos y a la observación de sus compañeros. La danza se convierte así en un lenguaje compartido, donde cada gesto y cada movimiento conecta a los integrantes de manera profunda.
El proyecto también apunta a la creación de la primera banda de viento inclusiva de la región. Trompetas, clarinetes y tamboras se integrarán para que personas con discapacidad visual o auditiva desarrollen sus habilidades musicales y encuentren nuevas oportunidades de participación y crecimiento cultural.
Brinco del chinelo inclusivo promueve igualdad cultural
Cada brinco de los chinelos inclusivos cuestiona prejuicios y transforma la percepción social de la discapacidad. Ana Karen recalca que la intención es evitar la infantilización y mostrar que, con los ajustes adecuados, todos pueden participar plenamente en la vida cultural de Morelos.
La Comparsa Inclusiva recupera la esencia rebelde de la danza, que nació en el siglo XIX como burla hacia los hacendados. Hoy, ese espíritu se traduce en inclusión y resistencia frente a la exclusión social. Cada cascabel, cada salto y cada paso constante anuncian un futuro donde todos tienen cabida en la tradición y la comunidad se enriquece con la participación de todos.
Cada ensayo, cada movimiento y cada nota de la música reflejan que la tradición no está reservada para unos pocos. La Comparsa Inclusiva Xantetelco demuestra que todos pueden ser protagonistas, apropiarse de su historia y celebrar la identidad morelense sin barreras ni límites.
El origen de los Chinelos en Morelos
La Danza de los Chinelos nació en el siglo XIX en el actual estado de Morelos, en los pueblos que rodean Tlayacapan. Surgió como una forma de burla hacia las costumbres de los españoles, usando máscaras, trajes coloridos y un salto constante que daba ritmo a cada presentación. Con el tiempo, ese movimiento peculiar se convirtió en el sello de identidad de la región y en una tradición que atraviesa generaciones.
Cada municipio de Morelos tiene su estilo particular. En Tlayacapan, por ejemplo, predominan túnicas blancas con franjas azules y sombreros más cortos, mientras que en Tepoztlán, por mencionar otro municipio, los trajes negros con capas decoradas y sombreros altos reflejan otra estética. Con esta danza tradicional, la música y el brinco continuo siguen contando historias de resistencia, alegría y pertenencia, manteniendo viva la esencia de los chinelos.