A menos de una hora del sur de la Ciudad de México existe un bosque donde el sonido del agua reemplaza por momentos al tráfico y las rutas de senderismo terminan frente a una cascada escondida entre montañas. El Parque Nacional Los Dinamos, en la alcaldía La Magdalena Contreras, se ha convertido en una de las escapadas favoritas para quienes buscan actividades al aire libre sin salir de la capital.
Entre árboles altos, caminos de tierra y el cauce del río Magdalena —considerado el último río vivo de la CDMX— este espacio natural combina aventura, comida típica y áreas para pasar el día en pareja, con amigos o en familia. Lo mejor es que se puede llegar fácilmente en transporte público usando el Metro.
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La cascada escondida de CDMX donde puedes hacer rappel y campismo
Uno de los puntos más visitados dentro de Los Dinamos es la Cascada La Sehuaya, una caída de agua rodeada por formaciones rocosas y vegetación densa que suele aumentar su caudal durante la temporada de lluvias. Aunque no es una cascada enorme, el entorno hace que muchos visitantes lleguen únicamente para caminar junto al río o descansar cerca del agua.
La zona también es conocida por las actividades ecoturísticas que se realizan durante los fines de semana y temporadas vacacionales. Entre las más populares están:
- Rappel en paredes rocosas
- Campismo en áreas designadas
- Escalada
- Tirolesa
- Ciclismo de montaña
- Pesca de trucha
- Paseos a caballo
- Senderismo entre bosque de oyamel y pino
De acuerdo con información actualizada de autoridades ambientales de la Ciudad de México, el parque protege más de 2 mil 400 hectáreas de bosque y forma parte del suelo de conservación de la capital. Además de funcionar como pulmón natural, también es hábitat de especies como colibríes, halcones, conejos silvestres y el teporingo, uno de los mamíferos más representativos del Valle de México.
El nombre de “Los Dinamos” proviene de las antiguas fábricas textiles que operaban en la zona durante el siglo XIX y que aprovechaban la fuerza del agua para generar energía. Aún pueden verse restos de algunas construcciones industriales mientras avanzas por los caminos principales.
Otro atractivo del lugar es la comida que se encuentra en los alrededores. En los accesos principales hay pequeños restaurantes y puestos donde preparan trucha al mojo de ajo, quesadillas, sopa de hongos, café de olla y tlacoyos de masa azul recién hechos.
Llegar en transporte público es relativamente sencillo. Desde las estaciones Miguel Ángel de Quevedo y Copilco de la Línea 3 del Metro de la CDMX, puedes abordar camiones y microbuses rumbo a la zona de San Jerónimo, La Carbonera y La Magdalena Contreras en un trayecto que puede tomar entre 50 minutos y una hora, dependiendo del tráfico.
También es posible tomar taxi o aplicación desde el Metro para llegar directamente a las entradas principales del parque. Muchos visitantes suelen iniciar el recorrido desde el llamado “Primer Dinamo”, aunque las zonas con más vegetación y senderos se encuentran hacia el cuarto.
La entrada al parque tiene costos accesibles y algunas actividades, como rappel o tirolesa, se pagan por separado. Si planeas quedarte varias horas, lo recomendable es llevar ropa cómoda, chamarra ligera y zapatos con buena suela, ya que algunos caminos pueden ponerse resbalosos.
Durante fines de semana y días festivos suele haber más visitantes, especialmente familias y grupos que buscan pasar el día al aire libre sin salir de la ciudad. Aun así, la extensión del bosque permite encontrar zonas menos concurridas para caminar o simplemente escuchar el paso del agua entre las montañas.