Hay objetos que nunca pasan de moda y el peltre es uno de ellos. Basta ver cómo jarros, ollas y platos esmaltados volvieron a aparecer en cafeterías, cocinas y restaurantes para entender que este clásico mexicano recuperó su lugar favorito: la mesa. Pero mientras en algunas tiendas una simple taza puede costar más de lo esperado, existe un pequeño poblado del Estado de México donde todavía es posible encontrar utensilios de peltre bonitos, resistentes y mucho más baratos.
A menos de dos horas de la CDMX, Santiago Acutzilapan se convirtió en uno de esos destinos que mezclan compras, tradición y antojo de estrenar cocina. Aquí, decenas de familias continúan trabajando y vendiendo piezas de acero porcelanizado en talleres y negocios locales donde abundan cafeteras, cazuelas, platos, recipientes y utensilios que conservan ese estilo retro que volvió con fuerza en los últimos años.
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En este poblado mexiquense, el recorrido cambia por completo respecto a una tienda convencional. En lugar de vitrinas elegantes o piezas de colección con precios elevados, abundan negocios familiares y pequeños talleres donde es posible encontrar desde cafeteras clásicas hasta cazuelas esmaltadas listas para usarse en casa o en cocina profesional.
El atractivo principal está en la variedad. Muchos visitantes llegan buscando los tradicionales jarros blancos con filo azul, pero terminan llevándose charolas, platos hondos, cacerolas o recipientes decorativos con diseños más modernos. También hay piezas minimalistas, acabados brillantes y modelos inspirados en cocinas antiguas mexicanas.
El rincón mexiquense donde el peltre sigue más vivo que nunca
El auge reciente del peltre no es casualidad. En los últimos años, el interés por la decoración vintage y la cocina tradicional mexicana ayudó a que este material recuperara popularidad. Restaurantes, cafeterías y hoteles comenzaron a incorporar vajillas esmaltadas como parte de su identidad visual, mientras que muchas personas volvieron a buscarlas por su resistencia y practicidad.
En Santiago Acutzilapan, esa tendencia se refleja cada fin de semana. Hay compradores que llegan para surtir negocios completos y otros que simplemente buscan renovar su cocina sin gastar demasiado. Una de las ventajas es que los precios suelen ser considerablemente más bajos que en tiendas departamentales o boutiques especializadas de ciudades grandes.
Entre los artículos más buscados aparecen ollas para guisos, jarros tradicionales, platos esmaltados, cafeteras, bowls y charolas decorativas. Muchas piezas mantienen los colores clásicos del peltre mexicano, mientras otras incorporan acabados contemporáneos pensados para decoración o servicio de mesa.
Además, varias familias de la comunidad continúan trabajando el material de manera artesanal, por lo que algunos visitantes pueden observar parte del proceso de esmaltado o conocer cómo se fabrican ciertas piezas. Esto ha convertido al pueblo en un sitio atractivo tanto para amantes de la cocina mexicana como para quienes disfrutan descubrir oficios tradicionales.
Otro punto que juega a favor es la cercanía con la capital. Desde la Ciudad de México, el trayecto puede hacerse en alrededor de hora y media por la carretera México-Toluca, dependiendo del tráfico. Muchos viajeros aprovechan para hacer una escapada corta, recorrer Lerma y regresar el mismo día con bolsas llenas de utensilios para la cocina.
Las reseñas compartidas por visitantes en plataformas digitales destacan especialmente la variedad de modelos, los precios accesibles y la posibilidad de encontrar piezas difíciles de conseguir en otros sitios. Algunos compradores incluso recomiendan llegar temprano para recorrer con calma los talleres y comparar diseños antes de decidir qué llevar.
En cuanto a costos, es posible encontrar jarros desde 40 pesos, ollas pequeñas a partir de 120 pesos y vajillas completas por menos de mil pesos, dependiendo del tamaño y los acabados. La mayoría de negocios y talleres abre principalmente de viernes a domingo entre las 9:00 y las 18:00 horas.
Para quienes disfrutan la cocina tradicional, buscan utensilios resistentes o simplemente quieren darle otro estilo a su cocina, Santiago Acutzilapan se ha convertido en uno de esos lugares donde todavía es posible comprar piezas funcionales, bonitas y hechas para durar muchos años.