Hay sitios arqueológicos que impresionan por su historia, y otros que lo hacen por la forma en que te hacen sentir diminuto frente a una civilización entera. Toniná pertenece al segundo grupo. Después de un proceso de restauración, limpieza y recuperación patrimonial, esta antigua ciudad maya ubicada en Ocosingo, Chiapas, finalmente reabrió sus puertas y ya comienza a convertirse en uno de los destinos más comentados entre viajeros, fotógrafos y amantes de la cultura mexicana.
Lo primero que sorprende no es solo su tamaño, sino su energía. Toniná no se parece a otras zonas arqueológicas donde todo ocurre en una gran explanada horizontal. Aquí la ciudad se eleva hacia el cielo entre plataformas, escalinatas y templos construidos sobre una montaña transformada artificialmente por los mayas hace siglos. El resultado es una experiencia que parece sacada de una película de aventuras.
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La ciudad maya de Chiapas que se construyó hacia arriba
Toniná rompe completamente con la idea clásica de una ciudad maya extendida entre selva y plazas abiertas. En este sitio todo asciende. Su enorme acrópolis alcanza cerca de 75 metros de altura, incluso superando a la Pirámide del Sol de Teotihuacán.
La sensación al recorrerla es distinta desde el primer momento. El camino avanza entre más de 260 escalones, plataformas conectadas, túneles, altares y pasadizos que van revelando nuevas vistas a cada nivel. Hay momentos en los que el paisaje parece infinito y otros donde los corredores de piedra crean una atmósfera casi misteriosa.
Además de su arquitectura monumental, Toniná destaca por la enorme cantidad de relieves y esculturas conservadas. Durante el recorrido aparecen representaciones de guerreros, cautivos y símbolos astronómicos que muestran el poder político y militar que llegó a tener esta ciudad maya.
Uno de los aspectos que más llama la atención es cómo los mayas diseñaron el sitio tomando en cuenta el movimiento solar y los equinoccios. Muchas estructuras están alineadas con fenómenos astronómicos, reflejando el profundo conocimiento que esta civilización tenía sobre el tiempo y el cosmos.
La reapertura también incluyó trabajos de conservación en espacios emblemáticos como el Juego de Pelota, el Templo de la Guerra y varias zonas de la acrópolis, además de limpieza de terrazas, accesos y áreas ceremoniales.
Toniná vuelve a ponerse en el radar de los viajeros
La reapertura de Toniná no solo representa una gran noticia para el patrimonio arqueológico de Chiapas. También marca el regreso de uno de los sitios más impresionantes y menos saturados del mundo maya.
A diferencia de otras zonas arqueológicas famosas donde las multitudes dominan el recorrido, aquí todavía es posible caminar con calma, escuchar el viento entre las piedras y contemplar la magnitud del lugar sin prisas. Esa combinación entre historia, misterio y paisajes espectaculares es justamente lo que está haciendo que las imágenes de Toniná comiencen a viralizarse en redes sociales.
Para que la reapertura fuera posible, el INAH realizó trabajos integrales de mantenimiento, rehabilitación y protección de monumentos prehispánicos. Incluso se instaló un puente provisional de madera para mejorar el acceso y se rehabilitaron áreas operativas dentro del sitio.
Si planeas visitarlo, vale la pena dedicarle varias horas. Muy cerca también puedes descubrir otros atractivos naturales y culturales de Chiapas, además de probar platillos tradicionales de la región en Ocosingo.
Toniná no solo volvió a abrir. Volvió a recordar por qué fue una de las ciudades mayas más imponentes de México.