ENAMÓRATE DE MÉXICO

El impresionante humedal mexicano donde cada atardecer pinta un paisaje distinto

Atardeceres reflejados sobre canales infinitos, fauna salvaje y rutas acuáticas crean uno de los paisajes más sorprendentes del sureste mexicano

Tabasco.Los Pantanos de Centla forman uno de los humedales más importantes de MéxicoCréditos: Pexels/ Alexandre Moreira
Escrito en DESTINOS el

Cuando se habla de Tabasco, muchas personas piensan en calor, ríos y comida llena de sabor, pero pocas imaginan que ahí se encuentra uno de los sistemas de humedales más impresionantes del continente: los pantanos de Centla. 

Es un sitio donde el paisaje nunca parece quedarse quieto: las lagunas reflejan el cielo de formas distintas a lo largo del día y, cuando llega el atardecer, el agua se cubre de tonos anaranjados, rosados y dorados que hacen que cada visita se vea diferente a la anterior.

La Reserva de la Biósfera Pantanos de Centla fue establecida en 1992 y se extiende por más de 302 mil hectáreas entre municipios tabasqueños como Centla, Jonuta y Macuspana, alcanzando incluso parte de Campeche.

Su tamaño es tan amplio que supera la superficie de algunos estados mexicanos completos, una dimensión que le permitió integrarse a la lista de Humedales de Importancia Internacional y convertirse en uno de los ecosistemas más relevantes de toda la región mesoamericana.

Este ecosistema alberga más de 365 especies de animales. Créditos: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales

¿Por qué los Pantanos de Centla son tan importantes para México?

La enorme red natural que forman los ríos Grijalva y Usumacinta da vida a este lugar. Ambos transportan una cantidad gigantesca de agua que termina desembocando en el Golfo de México y alimenta un territorio compuesto por canales, marismas y lagunas que cambian continuamente. 

Además de moldear el paisaje, este ecosistema cumple una función esencial: ayuda a reducir inundaciones, recarga acuíferos y disminuye el impacto de tormentas y procesos de erosión en la zona costera.

¿Qué animales pueden encontrarse dentro de la reserva?

Su valor ambiental también se refleja en la enorme cantidad de vida que alberga. Más de 365 especies de vertebrados habitan la reserva y varias de ellas se encuentran protegidas. Ahí viven manatíes, jaguares, ocelotes, monos aulladores y cocodrilos de pantano. 

Entre lagunas y corrientes también hay especies muy ligadas a la región como el pejelagarto, la tenguayaca y distintas variedades de mojarra que forman parte de la cocina tabasqueña.

Las aves son otro de los grandes espectáculos del lugar. Se han registrado más de 250 especies entre residentes y migratorias, por lo que fotógrafos y observadores llegan constantemente con cámaras y binoculares para recorrer la zona. Entre las más llamativas aparecen garzas gigantes y la impresionante cigüeña Jabirú, considerada el ave más grande de México.

La zona conserva sitios arqueológicos y espacios como el Centro Uyotot-Ja’. Créditos: FB/ Reserva de la Biosfera Pantanos de Centla Oficial

La manera más común de recorrer la reserva es subir a una lancha en Tres Brazos y avanzar por canales rodeados por manglares, vegetación semiinundada y lirios acuáticos. A medida que el recorrido avanza aparecen pequeñas islas y rincones donde el ruido del motor queda casi desaparecido entre el sonido de las aves y el movimiento del agua. Algunas rutas incluyen miradores y senderos.

¿Qué más puedes visitar en los Pantanos de Centla?

Más allá de la naturaleza, esta región también conserva huellas de antiguas culturas. Existen alrededor de 19 sitios arqueológicos relacionados con grupos olmecas y mayas-chontales, entre ellos Potonchán, una ciudad que funcionó como punto importante del comercio fluvial hace siglos. En aquel tiempo los ríos eran auténticas rutas de conexión entre distintos centros del sureste mexicano.

Para comprender mejor la importancia de este ecosistema existe el Centro de Interpretación Ambiental Uyotot-Ja’, cuyo nombre significa “Casa del Agua” en lengua chontal. El sitio reúne información sobre especies, ecosistemas y procesos naturales de la reserva. Muy cerca también se encuentra un mirador de aproximadamente 20 metros de altura desde donde puede observarse la unión de los ríos Grijalva, Usumacinta y San Pedrito.

Cerca de los embarcaderos y comunidades ribereñas es común encontrar jaibas, camarones y otros platillos preparados con ingredientes frescos de la región. Solo hay algo que conviene no olvidar antes de salir: llevar repelente. El clima cálido y húmedo hace que los mosquitos aparezcan rápido, y seguramente querrás concentrarte en el paisaje en lugar de pasar el resto del recorrido intentando espantarlos.