DESTINOS INCREÍBLES

Las sorprendentes ciudades que cambiaron de nombre a lo largo de la historia

Destinos que parecen guardar siglos enteros de historia en una sola palabra, y que parecen atadis a cambios por guerras, revoluciones o identidad

Viajes internacionales.Países antiguosCréditos: Pexels/Ahmet Polat/ilustración
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Hay ciudades que parecen cargar siglos enteros de historia dentro de una sola palabra y basta con mirar un mapa antiguo para descubrir nombres que ya no existen, como si hubieran sido borrados por guerras, revoluciones o cambios de identidad, pero los territorios no desaparecen, simplemente aprenden a llamarse distinto. 

Cambiar el nombre de una ciudad nunca es un gesto menor y detrás de cada modificación hay imperios que caen, gobiernos que nacen y pueblos que buscan recuperar una memoria perdida por lo que algunos destinos cambiaron para alejarse de una etapa colonial, otras para construir un relato nacional más acorde con su tiempo.

Uno de los casos más fascinantes es el de Constantinopla, convertida oficialmente en Estambul tras el nacimiento de la Turquía moderna y este nuevo nombre no solo marcó una transformación política, sino también cultural y religiosa. Algo parecido ocurrió en India, donde Bombay pasó a ser Mumbai y Madras se transformó en Chennai, recuperando raíces locales anteriores al dominio británico. 

En Rusia, San Petersburgo parece haber vivido varias vidas; fue Petrogrado durante la primera Guerra Mundial, después Leningrado en la era soviética y finalmente volvió a ser San Petersburgo tras la caída de la URSS, sus nombres funcionan casi como capítulos completos de la historia rusa.

En Asia los cambios también cuentan historias profundas. Saigón se convirtió en Ciudad Ho Chi Minh después de la guerra de Vietnam. Mientras que Batavia renació como Yakarta tras la independencia de Indonesia. En Mongolia, Urga terminó transformándose en Ulán Bator, reflejando otra etapa política y cultural del país. 

África guarda algunos de los ejemplos más simbólicos y uno de ellos es Salisbury, que pasó a llamarse Harare después de la independencia de Zimbabue y Leopoldville cambió a Kinshasa para romper con la sombra colonial belga en el Congo.

Europa tampoco es que apuestas transformaciones y Danzig volvió a ser Gdansk tras la segunda Guerra Mundial, recordando cómo las fronteras y las lenguas pueden cambiar la identidad de una ciudad. Cristiania en Noruega terminó convirtiéndose en Oslo, recuperando un nombre medieval ligado a su historia original.

Algunos cambios parecen discretos como Pekín que reemplazó a Peking o Alma Ata convirtiéndose en Almaty. Otros cambios más radicales son Frunze pasando a ser Bishkek en Kirguistán o Astaná cambiando temporalmente a Nursultán antes de recuperar nuevamente su nombre antiguo.

Destinos que han cambiado su nombre en México 

México también guarda ciudades y destinos cuyos nombres cambiaron con el tiempo, muchas veces como reflejo de transformaciones políticas como religiosas o culturales. Algunos cambios fueron discretos y otros alteraron por completo la manera en que el lugar era conocido dentro y fuera del país. 

Uno de los ejemplos más conocidos es Ciudad Juárez, que originalmente se llamaba Paso del Norte, en un cambio que ocurrió en honor a Benito Juárez, figura central de la historia mexicana. Algo parecido sucedió en Valladolid, en Michoacán que terminó convirtiéndose en Morelia para homenajear a José María Morelos.

En el sureste de México, la antigua Villa Hermosa de San Juan Bautista terminó simplificándose hasta convertirse en Villahermosa. Mientras tanto, la ciudad de México Tenochtitlán desapareció simbólicamente bajo el nombre de Ciudad de México, tras la conquista española, aunque El eco de Tenochtitlan todavía sigue presente en la memoria histórica del país.

Otros destinos con cambios de nombre 

Uno de los casos más curiosos de cambio de nombre en el mundo es el de Persia, que pasó a llamarse Irán en 1935 para reforzar la identidad nacional moderna. Hecho similar que ocurrió con Siam, transformado en Tailandia, nombre que busca representar la ciudad del pueblo tailandés. Sri Lanka la antigua Ceilán dejó cuatro es la etapa colonial británica para recuperar una identidad más cercana a su historia local

También hay cambios impulsados por razones culturales y lingüísticas. En Irlanda, Kingstown volvió a llamarse Dún Laoghaire mientras que en Canadá, Frobisher Bay recuperó el nombre inuit de Iqaluit. Incluso en Oceanía existen ejemplos llamativos como Ayers Rock, conocido hoy oficialmente como Uluru, respetando el nombre tradicional aborigen.