Si tu pareja y tú están en busca de un lugar para una cita especial, ¿qué mejor que un pueblito cercano a la CDMX? Un destino donde podrán comer deliciosas pastas con auténtico sabor italiano, disfrutar de una buena copa de vino y hacer un recorrido cultural que los hará volver a casa con una increíble anécdota y datos curiosos de un rincón de Puebla no tan conocido.
Junio es una gran temporada para explorar Chipilo, pues las lluvias regalan tardes templadas de veinticuatro grados y noches frescas de doce. Esta atmósfera neblinosa es perfecta para caminar bajo el paraguas.
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En el paseo podrán recorrer sus avenidas y descubrir una identidad compartida donde las banderas mexicanas e italianas ondean juntas. Así es, Chipilo es un pueblito marcado por la migración italiana, a media hora de la capital de Puebla y a 2 horas y media de la CDMX.
¿Qué hace tan especial a Chipilo frente a otros destinos cerca de la CDMX?
La fisonomía urbana les va a encantar, con sus viviendas de tejados alpinos a dos aguas, ajenas al paisaje habitual de la región. Esta arquitectura cobró vida en 1882, cuando inmigrantes de la región del Véneto fundaron la colonia. Actualmente, casi el noventa por ciento de los cuatro mil quinientos habitantes mantiene intacto este singular legado cultural.
Caminar por los comercios de Chipilo les llevará a escuchar el chipileño, un dialecto vivo que fusiona el véneto con el español y el náhuatl. Esta variante lingüística se habla con total naturalidad en las escuelas, los hogares y las tiendas. El fenómeno hará de su paseo una inmersión cultural profunda, donde el pasado europeo dialoga constantemente con el presente mexicano.
La propuesta gastronómica será el núcleo de la salida. Un aroma constante a lácteos frescos y pan horneado guía a los visitantes hacia los negocios familiares. En sus vitrinas podrás ver mantequillas densas, cremas espesas, yogures naturales y el famoso queso oreado. También elaboran de forma artesanal selectas variedades maduras, como los quesos de estilo parmesano y asiago.
Los restaurantes de la zona resuelven el menú fusionando ambas raíces con maestría. Es posible disfrutar de pizzas cocinadas en hornos de leña y pastas hechas a mano, sazonadas con un sutil toque de chiles. Estos platillos se acompañan a la perfección con copas de vino y postres caseros, que van desde el flan tradicional hasta el cremoso tiramisú.
¿Qué lugares visitar y qué experiencias no pueden faltar en Chipilo?
Para obtener una gran vista del valle, el ascenso al Monte Grappa es una parada obligatoria. Bautizado en honor a una montaña alpina, este mirador resguarda una escultura del Sagrado Corazón y un monumento a los soldados caídos. La panorámica desde la cumbre abarca la silueta de la Malinche y los volcanes circundantes, y así toma vida un escenario fotográfico perfecto.
La exploración histórica en su visita, también puede incluir el Museo de la Migración Italiana y el Centro Cultural Casa de Italia. Ambos espacios custodian documentos y objetos cotidianos que explican la resistencia de esta comunidad. A pocos metros se levanta la Parroquia de la Inmaculada Concepción, un templo de líneas limpias que evoca la sobriedad de los santuarios norteños europeos.
¿Cómo llegar a Chipilo desde la Ciudad de México?
Llegar en auto desde la capital toma dos horas y media por la autopista México-Puebla hacia Atlixco, pagando 216 pesos de casetas por tramo. También existen autobuses desde la terminal TAPO hacia Cholula, resolviendo el trayecto final en transporte colectivo. Chipilo les va a regalar un fin de semana de descubrimientos históricos y sabores intensos entre los volcanes.