ANIMALES

¡Al rescate! El último refugio del murciélago que se resguarda en Tepoztlán

Esta cueva es un ecosistema protegido que no debe ser visitado debido a su fragilidad

Miles de murciélagos migratorios llegan cada año a este santuario subterráneo en Morelos..Créditos: Magnific.
Escrito en DESTINOS el

Entre las montañas místicas de Tepoztlán, Morelos, donde el paisaje suele robarse toda la atención con su cerro del Tepozteco y su vibra de Pueblo Mágico, existe un secreto natural que casi nadie ve, pero que sostiene un equilibrio ecológico clave para el centro de México. Se trata de la cueva de Oztuyehualco, un sistema subterráneo de origen volcánico que funciona como uno de los refugios más importantes del país para el murciélago magueyero mayor.

Aunque por años fue conocida como “la Cueva del Diablo”, hoy la comunidad de Santo Domingo Ocotitlán ha impulsado su reconocimiento con su nombre original. Este espacio no es solo una formación geológica: es un santuario biológico vivo, donde miles de murciélagos migratorios encuentran condiciones ideales para reproducirse, descansar y continuar su largo viaje por Norteamérica.

Lejos de ser un atractivo turístico convencional, este lugar es un recordatorio de que no todos los tesoros naturales están hechos para ser visitados, sino para ser protegidos.

Este refugio es clave para la reproducción del murciélago magueyero mayor. | Foto: Magnific.

Oztuyehualco: el santuario subterráneo donde la vida viaja más de 1500 kilómetros

La cueva de Oztuyehualco se localiza dentro del Parque Nacional El Tepozteco, en la comunidad de Santo Domingo Ocotitlán, a una altitud cercana a los 1883 metros sobre el nivel del mar. Su estructura, formada por aproximadamente dos kilómetros de tubos de lava, crea un laberinto subterráneo de temperatura y humedad constantes, condiciones que resultan perfectas para una especie en particular: el murciélago magueyero mayor (Leptonycteris nivalis), actualmente en peligro de extinción.

Cada año, estos pequeños mamíferos recorren más de 1500 kilómetros desde el sur de Estados Unidos hasta México, siguiendo la floración de los agaves. En Oztuyehualco encuentran uno de los pocos sitios donde pueden reproducirse en el centro del país, convirtiendo esta cueva en un punto crítico para su supervivencia.

Durante la temporada de apareamiento, que ocurre entre otoño e invierno, la cueva alberga una de las concentraciones más importantes de esta especie. Las hembras posteriormente migran hacia el norte para dar a luz en refugios de maternidad, mientras los machos permanecen en otras zonas del centro de México.

Oztuyehualco es uno de los sitios más importantes de conservación de murciélagos. | Foto: Pexels.

Este ciclo migratorio no solo es fascinante: es esencial para la vida de muchos ecosistemas. Los murciélagos magueyeros son polinizadores clave de los agaves silvestres, plantas fundamentales para la biodiversidad mexicana y para bebidas tradicionales como el pulque. Sin ellos, el equilibrio natural de la región se vería seriamente afectado.

Un refugio natural en riesgo

A pesar de su importancia ecológica, la cueva de Oztuyehualco enfrenta múltiples amenazas. El crecimiento de asentamientos humanos en la zona, así como la construcción sobre el subsuelo volcánico, ha generado vibraciones y daños estructurales en algunas áreas de la caverna, cuyo techo llega a tener apenas unos metros de grosor.

A esto se suma la presión del turismo no regulado, que en temporadas sensibles puede alterar el comportamiento de las colonias de murciélagos. Expertos en conservación han advertido que la presencia humana dentro o cerca de la cueva puede provocar estrés en la especie e incluso el abandono del refugio durante momentos críticos de reproducción.

Hoy se insiste en un mensaje claro: la cueva no debe ser visitada como atractivo turístico. Desde 2025, Oztuyehualco forma parte de iniciativas de conservación como Sitio para la Conservación del Murciélago (SICOMS) y la Red Latinoamericana y del Caribe para la Conservación de los Murciélagos (RELCOM), esfuerzos que buscan proteger su frágil equilibrio.

Sin embargo, Tepoztlán sigue ofreciendo múltiples formas de conectar con su riqueza natural sin poner en riesgo estos ecosistemas. Los senderos autorizados en las zonas bajas del parque permiten recorrer bosques de pino y encino donde es posible observar aves, reconocer flora endémica y disfrutar de vistas del Tepozteco sin impacto ambiental.

Desde 2025, la cueva forma parte de la red RELCOM para la conservación de murciélagos en América Latina. | Foto: RELCOM.

También es posible complementar la visita con experiencias culturales como talleres de medicina tradicional, recorridos gastronómicos o ceremonias de temazcal, prácticas que forman parte de la identidad viva del pueblo.

Entender que algunos espacios deben permanecer intactos también es parte del viaje. Y en el caso de Oztuyehualco, respetar su silencio es la forma más poderosa de asegurar que este refugio siga siendo hogar de uno de los polinizadores más importantes de México.