DESTINOS INCREÍBLES

Los países más antiguos del mundo y los secretos que guardan para viajar en el tiempo

Destinos que nos remontan al pasado remoto de nuestro planeta, en un viaje que te permite descubrir algunos de los sitios más emblemáticos de la historia

Viajes en 2026.Viajes al pasadoCréditos: Unsplash/Matteo Panara/ilustración
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Viajar por algunos países de Europa es mucho más que recorrer ciudades bonitas o admirar monumentos históricos, en realidad es una oportunidad para caminar por territorios que han sobrevivido durante siglos e incluso más de un milenio, con una historia rica que se ve reflejada en sus destinos más emblemáticos y tradicionales.

Además de esto podemos señalar que cada rincón de estos sitios guarda parte de su identidad original en destinos que son auténticas máquinas del tiempo y permiten descubrir cómo se formaron algunas de las primeras naciones de nuestro planeta y que se han ido fusionando con la modernidad actual.

San Marino 

Considerado el estado más antiguo del mundo que conserva su independencia, este destino tiene un origen que se remonta al año 301 cuando el cantero cristiano Marino fundó una pequeña comunidad en el Monte Titano para escapar de las persecuciones religiosas del Imperio Romano y a pesar de guerras, invasiones y cambios políticos en Europa, esta diminuta república ha logrado mantenerse soberana durante más de 1700 años.

Bulgaria 

Nació oficialmente en el año 681 cuando los búlgaros y los pueblos eslavos establecieron el primer imperio búlgaro, uno de los pocos países europeos que conserva prácticamente el mismo nombre desde su fundación convirtiéndose en un puente entre oriente y occidente. 

Francia

Encuentra sus raíces en el año 843 con el tratado de Verdún, acuerdo que dividió el Imperio Carolingio de Carlomagno y dio origen a la Francia occidental, antecesora del país moderno y desde entonces se transformó en una de las grandes potencias culturales y políticas del mundo. 

Dinamarca 

Surgió como un reino unificado hacia el año 965 bajo el reinado de Harald Blatand, conocido como Harald Bluetooth, la famosa piedra rúnica de Helling testimonio a la consolidación del reino y la adopción del cristianismo.

Austria 

Comenzó a tomar forma en 976 cuando fue establecida la marca oriental del Sacro Imperio Romano Germánico y con el paso de los siglos se convirtió en el corazón del poderoso imperio de Habsburgo, y en uno de los centros culturales más influyentes de Europa. 

Hungría 

Tiene sus orígenes en el año 1000, cuando Esteban I fue coronado rey y consolidó el reino de Hungría en un acontecimiento que marcó la integración del país en la Europa cristiana medieval.

Portugal 

Nació en 1143 con el reconocimiento de su independencia del Reino de León y desde allí inició una trayectoria extraordinaria que lo convertiría en una de las grandes potencias marítimas de la era de los descubrimientos. 

Andorra 

Fue creada en 1278 mediante los Pariatges o acuerdos feudales que establecieron una singular soberanía compartida entre autoridades francesas y españolas y su sistema político ha sobrevivido durante más de 7 siglos.

Suiza 

Se considera fundada en 1291 gracias al Pacto Federal entre los cantones de Uri, Schwyz y Unterwalden, una alianza que sentó las bases de una confederación que con el tiempo se convertiría en un símbolo de neutralidad y estabilidad. 

Países Bajos 

Surgieron en 1579 con la Unión de Utrecht, pacto que unió varias provincias en su lucha de independizarse de España, bajo un acuerdo que sería el punto de partida de una nación innovadora y abierta al comercio global.

Atractivos de cada destino que permiten viajar en el tiempo 

Si la historia pudiera recorrerse a pie, estos destinos serían algunos de los mejores escenarios de los antiguos países que nos enseñan el surgimiento de los primeros estados nación, además de contar con bellezas turísticas increíbles. 

En San Marino, las tres torres del Monte Titano ofrecen una experiencia medieval única, sin dejar de lado sus murallas y callejuelas que conservan el aspecto de una fortaleza prácticamente intacta desde la Edad Media.

Bulgaria sorprende con la antigua ciudad Veliko Tarnovo, capital del segundo imperio búlgaro y con el Monasterio de Rila, uno de los símbolos históricos y espirituales más importantes de los Balcanes.

Francia posee innumerables ventanas al pasado como el Castillo de Carcasona, con sus murallas perfectamente conservadas y que parece sacado de un cuento medieval, mientras que el Palacio de Versalles permite revivir el resplandor de la monarquía francesa. 

Dinamarca invita a descubrir la era vikinga en el complejo de Jelling, donde se encuentran las famosas piedras rúnicas declaradas Patrimonio de la Humanidad y también destacan los barcos vikingos conservados en Roskilde.

Austria aún conserva la grandeza Imperial en Viena, el Palacio de Schönbrunn, El Hofburg y sus elegantes avenidas que evocan la época dorada de los Habsburgo. Hungría ofrece un viaje al corazón de Europa central con el Castillo de Buda, las calles históricas de Budapest y la basílica de Esztergom, ligado al nacimiento del reino húngaro. 

Portugal permite revivir la era de los descubrimientos a través de la Torre de Belén y el Monasterio de los Jerónimos en Lisboa, monumentos que recuerdan el momento en que los navegantes portugueses exploraron el mundo. Andorra mantiene vivo su pasado en el casco antiguo de la Andorra La Vella y en Iglesias románicas como San Joan de Caselles que conservan la esencia de los Pirineos Medievales.

Suiza ofrece escenarios históricos como el casco antiguo de Berna, con sus soportes medievales de la Pradera de Rütli considerada uno de los lugares simbólicos del nacimiento de la confederación Suiza. En los Países Bajos, Ámsterdam conserva canales y edificios del siglo de oro neerlandés, mientras que ciudades como Delft y Leiden mantienen el ambiente de la época en que el país dominaba el comercio marítimo mundial.