Cada verano, cuando las lluvias comienzan a humedecer los bosques de distintas regiones de México, ocurre un fenómeno que sólo puede apreciarse durante unas cuantas semanas. Al caer la noche, miles de luciérnagas iluminan el paisaje con destellos intermitentes que hacen de la oscuridad un escenario único, lo que atrae a visitantes que desean contemplar uno de los espectáculos naturales más sorprendentes del año.
La temporada de avistamiento suele extenderse de junio a agosto, cuando las condiciones de humedad favorecen su reproducción. Estos insectos dependen de bosques bien conservados, abundante vegetación y escasa contaminación lumínica para completar su ciclo de vida. Por ello, santuarios como Nanacamilpa y Calpulalpan, en Tlaxcala, así como diversos parajes del Estado de México, Puebla e Hidalgo, son los principales destinos para observarlas.
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Visitar estos bosques implica más que realizar una caminata nocturna. Las luciérnagas atraviesan un periodo reproductivo muy delicado y cualquier alteración en el entorno puede afectar su comportamiento. Cada recorrido representa una oportunidad para admirar el fenómeno sin intervenir en él, siempre respetando las condiciones naturales que hacen posible la presencia de estos pequeños insectos.
¿Qué hacer y qué evitar durante el Festival de Luciérnagas 2026?
Con ese propósito, el Festival Internacional de Luciérnagas 2026 difundió una serie de recomendaciones aplicables a cualquier avistamiento. El encuentro se lleva a cabo del 24 al 26 de julio en Amecameca, Estado de México, con actividades también en Tlalmanalco y Ecatzingo. Además de los recorridos, habrá presentaciones culturales, actividades deportivas, gastronomía, artesanías y acceso gratuito para el público.
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¿Qué recomendaciones seguir durante un avistamiento de luciérnagas?
Antes de ingresar al bosque es importante preparar bien la visita. Lo más recomendable es usar impermeable, ropa abrigadora y calzado resistente para caminar sobre senderos húmedos o con lodo. También se aconseja vestir prendas de colores discretos y evitar aquellas con materiales fluorescentes o reflejantes, ya que cualquier fuente de luz puede alterar el comportamiento de las luciérnagas.
Durante el recorrido, el silencio es una de las reglas más importantes. Los ruidos fuertes interfieren con el ambiente donde estos insectos realizan sus rituales de apareamiento, por lo que hablar en voz baja y caminar con calma ayuda a que continúen su actividad sin interrupciones. Del mismo modo, permanecer en los senderos autorizados y seguir las indicaciones de los guías contribuye a proteger el ecosistema.
Otra medida indispensable consiste en guardar el teléfono celular. No está permitido tomar fotografías ni grabar videos, especialmente con flash o pantallas encendidas, porque la luz artificial desorienta a las luciérnagas e interfiere con las señales luminosas que utilizan para comunicarse y encontrar pareja durante su breve temporada reproductiva.
También se recomienda no utilizar perfumes, repelentes de insectos ni ingresar con mascotas, ya que los aromas intensos, algunos compuestos químicos y la presencia de animales ajenos pueden alterar el equilibrio del bosque. En caso de que alguna persona con discapacidad participe en el recorrido, es importante avisar previamente al parque ecoturístico para facilitar un acompañamiento adecuado.
¿Por qué brillan las luciérnagas y cómo podemos protegerlas?
Los destellos que producen las luciérnagas son resultado de un proceso conocido como bioluminiscencia. Esta reacción ocurre en la parte inferior de su abdomen mediante la combinación de luciferina, luciferasa, oxígeno y energía celular, generando una luz que funciona como un lenguaje visual indispensable para atraer pareja y asegurar la reproducción de la especie.
Respetar estas recomendaciones es la mejor forma de disfrutar el avistamiento sin poner en riesgo un fenómeno que depende de ecosistemas muy frágiles. Caminar únicamente por las rutas establecidas, no dejar basura y seguir las indicaciones del personal es parte de conservar estos santuarios naturales para que, cada temporada de lluvias, los bosques vuelvan a iluminarse con miles de pequeños destellos.