La tradición alfarera en México tiene grandes destinos que atraen a miles de visitantes que buscan alguna pieza única. Pero existe un destino poco conocido y pequeño que casi ha pasado desapercebido… ¡incluso habiendo ganado el reconocimiento internacional por su trabajo artesanal!
Entre montañas, enormes cactus y paisajes semidesérticos, Los Reyes Metzontla conserva una de las técnicas artesanales más antiguas de México para trabajar el barro.
Hay que ser claro: aquí no hay grandes plazas comerciales ni tiendas de recuerdos en serie ni mucho menos complejos exclusivos para turistas. Los turistas vienen a esta región para entrar a los talleres familiares, conocer a las artesanas que moldean cada pieza a mano y llevarte a casa una cazuela, un jarrón o una taza.
Cómo llegar a Los Reyes Metzontla desde la CDMX
Los Reyes Metzontla pertenece al municipio de Zapotitlán Salinas, en el sur de Puebla, dentro de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO por su riqueza natural y cultural.
Si viajas en automóvil desde la Ciudad de México, el recorrido es de aproximadamente 295 kilómetros y toma cerca de cinco horas. La ruta más práctica consiste en tomar la autopista México–Puebla (150D), continuar hacia Tehuacán y después seguir la carretera rumbo a Zapotitlán Salinas hasta llegar a Los Reyes Metzontla.
Quienes prefieren viajar en autobús pueden salir desde la Terminal de Autobuses de Pasajeros de Oriente (TAPO) con destino a Tehuacán. El trayecto suele durar entre cuatro y cinco horas, dependiendo de la corrida elegida.
Desde la terminal de Tehuacán es posible abordar un transporte regional o taxi hacia Zapotitlán Salinas y posteriormente trasladarse a Los Reyes Metzontla, ubicado a pocos kilómetros de la cabecera municipal.
El pueblo donde el barro bruñido ceunta historias
Los Reyes Metzontla es una comunidad indígena popoloca que ha convertido la alfarería en su principal forma de vida. Sus artesanas elaboran piezas de barro bruñido y cerámica artesanal utilizando técnicas heredadas desde la época prehispánica.
El proceso comienza con la extracción manual de la arcilla en los cerros cercanos. Después de limpiarla y mezclarla con agua y piedra pulverizada para darle mayor resistencia, el material permanece en reposo durante varios días antes de comenzar el modelado.
Muchas de las piezas siguen elaborándose completamente a mano, sin maquinaria industrial.
El acabado bruñido distingue a las artesanías de esta comunidad. Cuando el barro aún conserva humedad, las artesanas frotan cuidadosamente cada pieza con piedras de cuarzo para obtener un brillo natural que, además de embellecerla, ayuda a impermeabilizarla.
Gracias a este conocimiento tradicional, la comunidad obtuvo en 2005 el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en la categoría de Artes y Tradiciones Populares.
Durante la visita podrás encontrar tazas, platos, cazuelas, jarrones, fruteros, azucareras y piezas decorativas con precios que comienzan alrededor de 100 o 150 pesos, mientras que las obras de mayor tamaño pueden alcanzar varios cientos o incluso miles de pesos, dependiendo de su complejidad.
Para completar el viaje vale la pena recorrer la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, donde abundan senderos entre enormes cactáceas, miradores naturales y paisajes únicos del semidesierto poblano.
Si eres de buen diente que no se te olvide probar la comida regional en las fondas de Zapotitlán Salinas, donde es común encontrar mole poblano, cecina, barbacoa, tlacoyos, quesadillas y tortillas hechas a mano por un costo aproximado de 120 a 250 pesos por persona.