En el corazón de Tláhuac hay un lugar donde dos épocas parecen encontrarse y basta con cruzar el umbral para sentir la época prehispánica en la piel.
Hablamos de la parroquia de San Pedro Apóstol donde puedes descubrir que entre puntos coloniales y piedra oscura sobrevive una huella de la historia prehispánica de la CDMX. La historia de este templo se remonta 1529 cuando frailes franciscanos establecieron en una primera construcción religiosa sobre un antiguo espacio ceremonial indígena.
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Hoy en día la parroquia destaca por su arquitectura de piedra basáltica oscura y elementos decorativos asociados al estilo mudéjar. Sin embargo, uno de sus mayores secretos se encuentra en el jardín, donde existe un aro de juego de pelota prehispánico que recuerda que esta zona formaba parte del mundo indígena.
Dónde está y cómo llegar a esta parroquia de 500 años de historia
La parroquia de San Pedro Apóstol se encuentra en la calle Severino Ceniceros S/N en el Barrio de San Pedro en el centro de Tláhuac, en una zona que concentra algunos de los principales atractivos históricos de la alcaldía.
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Si llegas en automóvil, una de las referencias para aproximarse es la calzada Tláhuac-Tulyehualco y posteriormente dirigirse hacia Severino Ceniceros, en el centro de San Pedro Tláhuac.
Ahora que si viajas en transporte público una alternativa práctica es utilizar la línea 12 del metro hasta la estación Tláhuac y desde ahí puedes continuar hacia el centro de San Pedro Tláhuac en transporte local o caminar dependiendo de tu condición y del tiempo disponible.
Destinos turísticos cercanos a la parroquia de San Pedro Tláhuac
La visita a la parroquia de San Pedro Apóstol puede convertirse en el inicio de una ruta para descubrir el rostro histórico y natural de Tláhuac.
A unos pasos se encuentra el mercado de Tláhuac ubicado frente a la parroquia, una buena opción para conocer la gastronomía y el ambiente cotidiano de esta zona de la ciudad.
Después puedes caminar hacia el Museo Regional de Tláhuac, espacio dedicado a preservar y mostrar piezas relacionadas con el pasado prehispánico de la región y muy cerca se encuentra el Parque Tláhuac, punto de encuentro de la vida comunitaria.
Para continuar la ruta, el Lago de los Reyes Aztecas ofrece un acercamiento al antiguo paisaje lacustre del Valle de México y a la tradición chinampera de Tláhuac.