Imagina que sales de casa una mañana de agosto, subes al metro como cualquier otro día, y quince minutos después el paisaje cambia por completo: la banqueta da paso a la vegetación densa, el aire se llena de rugidos y, entre los árboles, algo enorme empieza a moverse. No hace falta cruzar un océano ni pagar un boleto de avión para vivir esa sensación; solo hace falta llegar a Iztapalapa.
Ahí, escondido dentro de un complejo deportivo, existe un rincón donde el tiempo retrocede millones de años. Basta cruzar sus puertas para que el asfalto de la ciudad se transforme, de golpe, en una selva mesozoica llena de sonidos guturales y criaturas que parecen a punto de moverse.
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Ese rincón se llama Iztapasauria, el parque de dinosaurios animatrónicos que se ha convertido en uno de los planes favoritos de las familias capitalinas, y tiene un detalle que lo hace todavía más atractivo: no cuesta un solo peso.
El parque alberga más de 20 réplicas de dinosaurios, de las cuales 13 son animatrónicas: rugen, giran la cabeza, agitan la cola. Entre ellas destacan el imponente Giganotosaurus, el Tricératops, el Velociraptor y el Tiranosaurio Rex, especies que suelen ser las favoritas de quienes crecieron viendo películas de dinosaurios y ahora llevan a sus propios hijos a conocerlos "en vivo".
Un día completo con niños y dinosaurios
Todo el recorrido fue diseñado con la asesoría de especialistas del Instituto de Geología de la UNAM, así que la fantasía viene acompañada de rigor científico, aunque eso, para los niños que corren de un dinosaurio a otro, sea lo de menos.
Iztapasauria forma parte de Utopía Meyehualco, un complejo de 150 mil metros cuadrados construido por la alcaldía Iztapalapa que combina recreación, deporte y cultura.
Esto significa que el plan de agosto puede estirarse mucho más allá de los dinosaurios: el mismo predio tiene alberca olímpica, gimnasio, pistas de atletismo, velódromo y escuela de música, así que una mañana con los reptiles prehistóricos puede convertirse fácilmente en un día entero de actividades para toda la familia.
Los niños también pueden fotografiarse dentro de enormes cascarones de huevo que simulan el nacimiento de estas especies, y a lo largo del recorrido hay talleres educativos donde aprenden cómo vivían, qué comían y por qué desaparecieron. Es ese tipo de experiencia que mezcla juego y aprendizaje sin que el niño —ni el adulto que lo acompaña— sienta que está "en clase".
El parque se ubica a solo unos minutos caminando de la estación del Metro Constitución de 1917, lo que lo hace fácilmente accesible incluso sin auto.
Abre de martes a domingo, en un horario de 9:00 a. m. a 6:00 p. m., aunque conviene confirmar el horario exacto antes de ir, ya que en fechas de alta afluencia como agosto puede haber ajustes puntuales.
Así que si este mes buscas un plan diferente para las vacaciones —uno que no le pegue al bolsillo pero sí deje una gran historia que contar—, Iztapasauria sigue siendo, entrada gratuita incluida, el rincón más accesible de la Ciudad de México donde los dinosaurios todavía caminan entre nosotros.
- Lugar: Calle 71, esquina Calzada Ermita Iztapalapa, Deportivo Santa Cruz Meyehualco (Utopía Meyehualco), Iztapalapa, CDMX.
- Costo: Entrada gratuita.
- Horarios: Martes a domingo, de 9:00 a. m. a 6:00 p. m.