Si estás buscando una nueva decoración para tu hogar y además tienes ganas de hacer un viaje corto, tenemos un lugar que puede interesarte. En el Estado de México hay un municipio donde se elaboran una de las artesanías textiles menos conocidas del país, pero también de las más laboriosas y bellas: los tapetes de lana anudados a mano de Temoaya.
Este municipio es parte de la zona metropolitana de Toluca y es reconocido como Pueblo con Encanto desde 2023. Su paisaje está compuesto por montañas, bosques de pino y manantiales, mientras que la presencia otomí se refleja en distintas expresiones culturales. Entre ellas sobresalen los tapetes, piezas que pueden tardar semanas o meses en terminarse dependiendo de su tamaño y complejidad.
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La historia de esta artesanía comenzó en 1969, cuando el Banco de México impulsó un proyecto para fortalecer la economía de las comunidades de Temoaya. Como parte de la iniciativa, instructoras especializadas llegaron al municipio para enseñar a jóvenes la técnica oriental del nudo persa o Senneh. Con el tiempo, los artesanos adaptaron el método y desarrollaron diseños vinculados con las culturas de México.
¿Cómo se elaboran los tapetes anudados a mano?
La elaboración se realiza sobre telares de madera y requiere sujetar cada hilo de lana individualmente a la urdimbre. Los artesanos siguen diagramas trazados previamente en cuadrículas para formar figuras y patrones. Después de colocar los nudos, deben apretar y emparejar cuidadosamente cada sección hasta conseguir la textura y el acabado de la pieza, un proceso que no necesita pegamento.
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El nivel de trabajo detrás de estos tapetes puede dimensionarse con una cifra: cada metro cuadrado reúne aproximadamente 140 mil nudos. Una pieza de 60 por 90 centímetros puede tardar entre 15 y 20 días, mientras que un tapete de 90 por 1.20 metros requiere alrededor de un mes o mes y medio. Los diseños de mayores dimensiones pueden prolongar todavía más el proceso, dependiendo de sus detalles y composición.
Los motivos también son parte de la identidad de estas piezas. En ellos aparecen flores, aves, mariposas, grecas y diferentes símbolos relacionados con culturas mexicanas, incluidos elementos otomíes y mazahuas. Esta actividad artesanal cuenta además con una declaratoria como Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de México.
Visitar los espacios donde todavía trabajan artesanas y artesanos te dejará observar un proceso que difícilmente puede compararse con la fabricación industrial. También es posible adquirir tapetes directamente en estos talleres y encontrar otras piezas elaboradas por creadores de la región.
¿Qué otros lugares puedes visitar en Temoaya?
Después de recorrer los talleres, el viaje puede continuar en el Centro Ceremonial Otomí, construido en 1980 en San Pedro Arriba. El recinto fue creado para preservar expresiones culturales de este pueblo originario y se encuentra en una zona montañosa rodeada de vegetación. Una de sus áreas más llamativas se alcanza después de subir 100 escalones decorados con tres murales relacionados con Botzanga, un guerrero otomí.
Temoaya también tiene espacios naturales para ampliar el recorrido. El Cerro Mirador La Catedral permite adentrarse en paisajes boscosos, mientras que la Presa de los Ajolotes y la Finca La Venturosa son otras alternativas para pasar tiempo entre montañas y vegetación. En la zona también puedes visitar el Santuario del Señor Santiago Apóstol y la iglesia de Jiquipilco el Viejo, que tiene vestigios de la primera iglesia del municipio.
Para llegar desde Toluca, toma la carretera México-Toluca y continúa por el libramiento hasta la desviación señalizada hacia Temoaya; después son aproximadamente 10 kilómetros hasta el municipio. Así, una visita por un tapete puede terminar convirtiéndose en un recorrido por la artesanía, gastronomía, naturaleza e historia otomí de la región.