Cocina en Yecapixtla, birria en Cocula, barbacoa en Actopan… y conejo a la chichimeca en Real de Asientos. Si la pregunta es cuál es el Pueblo Mágico de Aguascalientes donde se prepara este guiso tradicional, la brújula gastronómica apunta directo a este municipio con pasado minero.
El conejo a la chichimeca es el platillo más representativo de Real de Asientos. Su origen se vincula con las raíces chichimecas de la región y con técnicas de cocción que priorizan el sabor intenso y las especias bien integradas. Es una receta que se mantiene vigente en fondas y restaurantes, y que distingue al pueblo dentro del mapa culinario del estado.
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Uno de los lugares más conocidos para probar el conejo a la chichimeca en el Pueblo Mágico es el Restaurante Puente Nacional, reconocido como pionero en su preparación dentro del pueblo. Además del conejo a la chichimeca, su carta incluye otros platillos clásicos mexicanos.
Enamórate del Pueblo Mágico Real de Asientos
Además de su deliciosa gastronomía, hay muchos otros motivos para visitar Real de Asientos. Fundado oficialmente en 1548 y ubicado a unos 60 kilómetros de la capital del estado, este destino es hogar de túneles subterráneos, construcciones de cantera rosa y vestigios de su etapa minera.
Entre los sitios más representativos está la parroquia de Nuestra Señora de Belén, que resguarda la campana más antigua del estado. También se puede recorrer el Museo Minero o subir al tren turístico conocido como El Piojito para conocer los puntos principales del municipio.
Otro de los atractivos de Real de Asientos son sus casonas históricas, como la Casa Larrañaga, famosa por su escudo tallado en cantera rosa. La leyenda dice que quienes logran descifrarlo pueden recibir tres deseos. Además, la Pinacoteca y la Casa del Artesano son perfectas para aprender más con obras que reflejan tanto la historia como la vida cotidiana del Pueblo Mágico.
¿Qué hace especial al conejo a la chichimeca de Real de Asientos?
La preparación comienza con una precocción del conejo junto con ajo, cebolla y sal. Después, la carne se escurre y se dora para sellar el exterior y concentrar los jugos. Ese proceso garantiza una textura firme por fuera y suave por dentro, fundamental para que el guiso tenga profundidad.
La salsa espesa se elabora con jitomate, chile serrano, comino y pimienta machacados al momento. Cuando el conejo vuelve a la cacerola, hierve lo suficiente para absorber cada matiz. El resultado es especiado, aromático y con un perfil que lo diferencia de otros estofados tradicionales de Aguascalientes.
En la mesa suele acompañarse con frijoles de la olla y nopalitos frescos. La combinación equilibra el picante y aporta contraste. La receta tradicional considera un conejo de alrededor de kilo y medio, suficiente para cuatro porciones, por lo que es un plato pensado para compartirse.