El atole no espera temporada. Acompaña madrugadas frías, pero también tardes soleadas en las que el cuerpo pide algo espeso y reconfortante. Hecho a partir de maíz, concentra una parte esencial de la cocina mexicana en una preparación sencilla y profundamente cotidiana. La pregunta entonces no es si se te antoja, sino a dónde puedes ir por un buen atole blanco.
El Diccionario Enciclopédico de la Gastronomía Mexicana de Larousse describe el atole blanco como una bebida elaborada con maíz cocido, molido y hervido en agua. En su versión original no lleva azúcar ni añadidos; es una base limpia que, según la región, puede transformarse con piloncillo, frutas o incluso leche. Pero en esencia es eso: maíz convertido en bebida.
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En distintas comunidades cambia el nombre y el uso, aunque no la raíz. En Michoacán, los purépechas lo llaman kamata urápiti; en Durango, los tepehuanos dicen atulh. En Puebla se le atribuyen propiedades para mujeres en etapa de lactancia, mientras que en zonas de Veracruz se mezcla con panela o canela. Cada variación tiene diferentes matices, todos sin alterar su identidad.
Para probarlo en el Estado de México, el destino es Tepotzotlán, sin confundirlo con Tepoztlán. Ahí el antojo de un atole blanco se resuelve en la plaza, en el mercado o en los puestos que aparecen desde temprano con ollas humeantes. Un vaso caliente en la mano basta para hacer mejor cualquier día.
Viaje de CDMX a Tepotzotlán
Ahora sí, a lo que vinimos, el costo de las casetas desde la Ciudad de México. Para ir de CDMX a Tepotzotlán en auto no pagas casetas. Cero pesos en peajes. El trayecto ronda los 69 kilómetros y, considerando un rendimiento promedio de 15 kilómetros por litro y un precio cercano a 24 pesos por litro, el gasto aproximado en gasolina para viaje redondo es de unos 240 pesos.
En transporte público, el Tren Suburbano de Buenavista a Lechería más la combi hacia el centro te sale alrededor de 80 pesos ida y vuelta. Así, el verdadero dilema no está en cómo llegar, sino en decidir cuántos tamales acompañarán ese atole blanco que, simple y espeso, sigue diciendo mucho con muy poco.
¿Qué hacer en el Pueblo Mágico Tepotzotlán?
Puedes caminar por el centro, que te llevará a cruzar la Plaza de la Cruz, bordear el jardín frente a la Hostería del Convento y escuchar las campanas del Templo de San Pedro. Las calles conducen al Museo Nacional del Virreinato, instalado en el antiguo Colegio de San Francisco Javier. El conjunto forma parte del Camino Real de Tierra Adentro, reconocido por la UNESCO.
Dentro del museo se resguardan miles de piezas de los siglos XVI al XIX, retablos dorados y espacios como el Camarín de la Virgen de Loreto o el Relicario de San José. Después del recorrido histórico, el regreso a la plaza casi siempre termina en el mercado municipal, donde quesadillas, tlacoyos, pambazos o barbacoa encuentran en el atole su mejor aliado.
Si los itinerarios que disfrutas incluyen aire libre, están el Acueducto de Xalpa en el Centro Ecoturístico Arcos del Sitio, el Parque Ecológico Xochitla o la Presa La Concepción. Además, en febrero se realiza la Feria del Tamal, aunque durante el año siempre hay algún puesto donde el atole blanco aparece.