Uno de los destinos preferidos por los capitalinos para darse una escapada es Taxco de Alarcón, Guerrero. Este Pueblo Mágico es famoso por ser un destino económico, memorable y con muchos atractivos turísticos como su Cristo Monumental. Pero menos conocidas son sus pozas de agua turquesa y su asombrosa cascada escondida entre la selva baja.
Desde la CDMX, muchos viajeros llegan por su arquitectura colonial y sus talleres de joyería. Sin embargo, quienes se aventuran unos kilómetros fuera del centro encuentran uno de los secretos naturales mejor guardados de la región: un conjunto de cascadas conocido por locales y excursionistas como Mil Cascadas.
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Las cascadas cerca de Taxco
El sitio se conoce como Mil Cascadas de Cacalotenango, un sistema natural de pequeñas caídas de agua, pozas y corrientes que se forman en la comunidad de Cacalotenango, a unos 30 minutos de Taxco.
El lugar recibe su nombre por la gran cantidad de cascadas pequeñas que se forman a lo largo del río. Algunas apenas superan un metro de altura y otras crean pozas profundas de agua clara donde los visitantes pueden nadar.
Cómo llegar desde la CDMX
El trayecto desde la capital es directo:
- Salir por la Autopista México–Cuernavaca (95D).
- Continuar hacia Cuernavaca – Iguala.
- Seguir las señales hacia Taxco.
- Desde el centro del pueblo se toma el camino hacia Cacalotenango.
El viaje suele durar entre 3 y 3.5 horas, dependiendo del tráfico.
Costos y actividades
La entrada al área natural suele costar entre 50 y 100 pesos por persona, dependiendo del acceso o del guía local contratado.
Entre las actividades más comunes están:
- Caminatas por senderos naturales entre la vegetación.
- Nadar en pozas de agua cristalina formadas por las cascadas.
- Rappel y salto de cascada, actividades que ofrecen guías locales.
- Fotografía de paisaje, especialmente en temporada de lluvias cuando el caudal aumenta.
Muchos visitantes hacen el recorrido con guías de la comunidad, ya que algunas cascadas están escondidas entre senderos poco señalizados.
Taxco: plata, callejones y miradores de montaña
Después de visitar las cascadas, lo ideal es regresar al corazón de Taxco, uno de los destinos coloniales más conocidos del país.
El centro histórico está construido sobre una montaña, por lo que caminar por sus calles implica subir escalinatas, cruzar callejones estrechos y encontrar miradores naturales casi en cada esquina.
Uno de los sitios más representativos es la Parroquia de Santa Prisca y San Sebastián, una iglesia barroca del siglo XVIII considerada uno de los templos más espectaculares del país. Su fachada de cantera rosa domina la plaza principal y es el punto de referencia para cualquier recorrido.
Otro plan imperdible es recorrer los talleres y tiendas de plata. Taxco ha sido históricamente uno de los principales centros de producción de joyería de México, tradición que creció especialmente en el siglo XX con la llegada del diseñador William Spratling, figura clave para el desarrollo de la platería moderna en la región.
También vale la pena subir a alguno de los miradores del pueblo, como el del Cristo Monumental, desde donde se observa la ciudad extendida entre montañas.
Lo que más destacan quienes ya han visitado Taxco es que este destino mantiene ese aire de pueblo detenido en el tiempo.