Cada primavera, México se pinta de colores por las diferentes tonalidades que producen las flores, árboles y plantas de las ciudades y pueblos; y uno de los árboles más queridos del país es, sin duda, el árbol de jacaranda, que cada año hace que las calles de diferentes lugares se cubran de flores y las copas de los árboles parezcan nubes violetas.
Es un género de árboles originarios de regiones intertropicales y subtropicales de América. Existen alrededor de 50 especies reconocidas, capaces de crecer entre 2 y 30 metros de altura. Florecen una vez al año, con racimos azul violáceos que dominan el árbol durante semanas. Hoy vamos a contarte sobre un destino increíble donde el cielo se pinta de morado cada año y que además es considerado Pueblo Mágico.
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Te hablo de Jiquilpan, en el oeste de Michoacán, conocido como la “ciudad de las jacarandas”. Durante la primavera, no hay un solo punto que admirar: todo el pueblo toma ese tono. Calles, plazas y jardines se cubren de flores, y el recorrido se vuelve una caminata continua entre espacios abiertos, templos y rincones donde el color morado está presente.
¿Cómo llegaron las jacarandas a México y por qué se adaptaron tan bien?
Aunque hoy parecen parte natural del paisaje mexicano, las jacarandas no son originarias del país. Su llegada se remonta a finales del siglo XIX, y la versión más difundida señala a los jardineros japoneses Tatsugoro Matsumoto y Sanshiro Matsumoto como impulsores de su plantación durante el gobierno de Álvaro Obregón. La elección respondió a su adaptación al clima y a la posibilidad de lograr una floración vistosa sin las exigencias de otros árboles como los cerezos.
¿Qué hacer en Jiquilpan durante la temporada de jacarandas?
Si visitas Jiquilpan para ver cómo las jacarandas pintan el lugar de morado, hay mucho por conocer. La Parroquia de San Francisco de Asís es uno de los puntos centrales. Muy cerca, el Bosque Juárez funciona como lugar de encuentro, perfecto para un momento de descanso y para comer en los alrededores.
También te recomiendo hacer El Bosque Cuauhtémoc parte del recorrido hacia una zona más abierta. En él puedes caminar entre árboles para ver cómo la floración da vida al entorno, con senderos cubiertos de pétalos y espacios donde respiras aire realmente limpio.
Otro punto que no puede faltar en tu itinerario es la Biblioteca Pública Gabino Ortiz, donde los murales de José Clemente Orozco le dan una capa súper interesante a la visita. El contraste entre arte y paisaje hace que la experiencia no se limite al exterior, sino que también tenga momentos hacia el interior.
El pueblo también guarda huellas de figuras importantes. En Jiquilpan nació Lázaro Cárdenas del Río, y su casa convertida en museo es una gran opción para incluirla como parte del recorrido. Visitarla te permite entender mejor el contexto histórico del lugar y su relación con el país.
A lo largo de las calles aparecen talleres y espacios donde se mantienen tradiciones. Artesanías como rebozos de seda, piezas de paja de trigo y textiles forman parte de la vida cotidiana, y recorrerlos te llevará a ver el trabajo detrás de cada objeto.
Si decides ampliar la visita, en los alrededores hay otros puntos súper interesantes, como el santuario de pelícanos borregones. Así, entre historia, paisaje y recorridos a pie, Jiquilpan es un destino precioso en Michoacán al que querrás volver… y volver… y volver.