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¿Cómo llegar en autobús al Pueblo Mágico mejor calificado para comer mariscos cerca de la CDMX?

Descubre cómo llegar en autobús desde CDMX a Tepoztlán para disfrutar mariscos y terrazas

Prueba.A menos de dos horas de CDMX, Tepoztlán ofrece mariscos y paseo perfecto.Créditos: Sectur.
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Hay escapadas que empiezan con hambre y terminan convertidas en uno de los mejores planes del fin de semana. Muy cerca de la Ciudad de México existe un Pueblo Mágico donde comer mariscos se volvió una razón suficiente para viajar. Se trata de Tepoztlán, en Morelos, un destino conocido por sus montañas, calles con encanto y una oferta gastronómica cada vez más celebrada.

Aunque durante años fue famoso por sus antojitos típicos de mariscos, hoy también atrae visitantes que buscan aguachiles, pulpo, tostadas frescas y terrazas con buena vista. Lo mejor es que no necesitas auto para llegar: el viaje en autobús es sencillo, accesible y perfecto para una salida rápida desde la capital.

La ruta más fácil desde CDMX

Llegar en autobús desde la Ciudad de México a Tepoztlán es una de las formas más cómodas de viajar. La salida principal suele ser desde la Terminal de Autobuses del Sur Taxqueña, ubicada al sur de la ciudad y conectada con el Metro de la Ciudad de México.

Comer mariscos en Tepoztlán ya es tradición de fin de semana. | Foto: Pexels.

Desde esa terminal salen corridas frecuentes directas o con conexión vía Cuernavaca. Dependiendo del horario, demanda y tráfico en carretera, el trayecto normalmente tarda entre una hora con cuarenta minutos y dos horas y media. En fines de semana largos conviene salir temprano para evitar filas y saturación.

  • Costos estimados en 2026:
  • Boleto sencillo directo: 140 a 220 pesos
  • Viaje redondo por persona: 280 a 440 pesos
  • Corridas sujetas a horario y demanda

Una vez al llegar, la terminal de autobuses queda relativamente cerca de la zona centro. Muchos visitantes prefieren caminar unos minutos para comenzar a recorrer el pueblo desde el primer momento, aunque también hay taxis locales disponibles.

La ventaja de viajar así es clara: evitas casetas, gasolina, manejo en carretera y la búsqueda de estacionamiento en un destino que suele llenarse los fines de semana. Además, puedes dedicar el trayecto a descansar, leer o planear dónde comer.

Consejos útiles:

  • Salir temprano en sábado o domingo
  • Comprar boleto con anticipación en puentes o vacaciones
  • Llevar efectivo para taxis locales o compras pequeñas
  • Revisar horario de regreso antes de comer con calma

Mariscos entre montañas y terrazas

Lo interesante de Tepoztlán es que ofrece una experiencia poco común: disfrutar mariscos bien preparados en un pueblo rodeado de cerros y vegetación, lejos de la costa pero con una escena gastronómica que ha crecido con fuerza.

Muchos restaurantes locales han apostado por menús frescos, presentaciones modernas y espacios agradables. Por eso hoy no es raro encontrar terrazas con vista, patios interiores o rincones tranquilos donde la comida se convierte en parte esencial del viaje.

Entre los platillos más pedidos destacan:

  • Aguachile verde o negro
  • Tacos de camarón tempura
  • Pulpo a las brasas
  • Cocteles de camarón y pulpo
  • Filete zarandeado
  • Tostadas de atún fresco
Comer mariscos en Tepoztlán ya es tradición de fin de semana. | Foto: Pexels.

El ambiente también suma puntos. Después de comer, muchos visitantes caminan por calles autóctonas, entran a tiendas artesanales, prueban una nieve o se quedan a tomar café en el centro. Eso hace que la escapada se sienta completa sin necesidad de un itinerario complicado.

Para parejas, amigos o familias pequeñas, Tepoztlán funciona especialmente bien porque gran parte de sus atractivos están concentrados en una zona caminable. Comer rico y seguir paseando resulta natural.

A veces no hace falta manejar durante horas hasta la playa para disfrutar sabores del mar. En Tepoztlán basta subir a un autobús, dejar atrás la rutina y llegar con apetito. Porque hay viajes donde el mejor recuerdo no está en una foto, sino en ese primer bocado que confirma que valió la pena venir.