¿Pensabas que el avistamiento de luciérnagas sólo ocurría en verano? Esta creencia es bastante común, pero no del todo correcta. Aunque la temporada más popular para recorrer los bosques y admirar a estos increíbles seres ocurre entre junio y agosto, hay lugares donde el fenómeno comienza antes. En el Pueblo Mágico de Acaxochitlán, por ejemplo, los primeros destellos se pueden ver desde abril, así que no hace falta esperar a los meses más concurridos para vivir esta experiencia.
A diferencia de otros destinos donde todo ocurre en un periodo muy específico, en Acaxochitlán existe una alternativa menos saturada. El centro ecoturístico Cascadas Dos Mundos Huetziatl inicia recorridos nocturnos desde abril, aprovechando las primeras condiciones de humedad que activan la presencia de estos insectos. Para vivir esta experiencia, contacta al centro ecoturístico vía WhatsApp al +52 77 51 62 49 18.
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El recorrido tiene un costo de 160 pesos por persona e incluye la explicación de un guía experto, quien te acompañará durante todo el trayecto para que no te pierdas ningún detalle del fenómeno. Además, te ofrecen café y pan para disfrutar antes o después del paseo.
Durante el día, el lugar tiene muchas opciones para mantenerte en movimiento. Hay más de diez cascadas conectadas por senderos, puentes colgantes y tirolesas. Al caer la tarde, la luz se diluye, aparece la neblina y el bosque empieza a transformarse poco a poco hasta que surgen los primeros destellos entre los árboles.
Aprende sobre la bioluminiscencia y la diversidad en México
Ese brillo intermitente tiene una explicación muy interesante. Se trata de la bioluminiscencia, un proceso en el que la luciferina reacciona con el oxígeno y produce luz sin generar calor. Más que un efecto visual, es una forma de comunicación: los destellos funcionan como señales para atraer pareja en medio de la vegetación.
México juega un papel importante en este fenómeno. Es el segundo país con mayor diversidad de luciérnagas en el mundo, con más de 300 especies registradas. Parte de este conocimiento se ha ampliado gracias a investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México, que continúan identificando nuevas variantes y estudiando su comportamiento en distintos ecosistemas.
En primavera, especialmente entre abril y mayo, el entorno en Acaxochitlán ayuda a que todo esto ocurra. Las temperaturas se mantienen templadas durante el día y bajan por la noche, mientras la humedad comienza a aumentar. Esa combinación, además de todo, es excelente para caminar sin agotarte y, al mismo tiempo, prepara el escenario para la aparición de las luciérnagas.
Recorre cascadas, presas y senderos en Acaxochitlán
Si decides quedarte más tiempo, el sitio tiene opciones para extender la experiencia. Puedes dormir en cabañas de madera o acampar dentro del complejo, además de contar con restaurante y cafetería. Luego de una noche en el bosque, podrás despertar rodeado de oyameles y neblina.
Muy cerca se encuentran lugares como la Presa El Tejocotal o las Cascadas de Chimalapa, donde el paisaje es realmente impresionante, entre agua, rocas y vegetación abundante. Estos recorridos enriquecen la visita y te permiten vivir una experiencia más completa en este Pueblo Mágico.
Abril es así una ventana poco conocida para disfrutar de este fenómeno, y lo mejor: sin multitudes. Los recorridos nocturnos se organizan en grupos reducidos, por lo que es importante reservar con anticipación. Con calzado adecuado y algo de abrigo, solo queda esperar a que la oscuridad deje aparecer los destellos en el bosque.