Si Navidad es esa época del año que apenas termina y ya estás extrañando, existe un rincón de Michoacán donde la celebración no depende del calendario. En Tlalpujahua, las esferas cuelgan todo el año, las tiendas están llenas de luces y adornos incluso en pleno mayo, y basta caminar unas cuadras para sentir que el invierno llegó antes de tiempo.
A este Pueblo Mágico lo conocen como el sitio de la Navidad eterna, y la razón está en el trabajo de cientos de familias que mantienen viva la tradición del vidrio soplado. Las calles están llenas de talleres y locales donde aparecen renos, estrellas, muñecos de nieve y esferas pintadas a mano en todos los estilos imaginables. Puedes entrar por curiosidad y salir cargando adornos navideños aunque afuera sea primavera.
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La producción artesanal es enorme. Se calcula que existen alrededor de 400 talleres dedicados a fabricar esferas y otros adornos que después viajan a distintos puntos del país. Lo más interesante es que muchos lugares permiten observar el proceso completo: desde el momento en que el vidrio caliente toma forma hasta los detalles finales pintados a mano.
¿Cuáles son los principales atractivos navideños de Tlalpujahua?
Si tu viaje es con los peques de la familia, seguramente también se van a enamorar del Pueblo Mágico, ya que algunas fábricas organizan actividades donde pueden decorar sus propias esferas y recorrer espacios temáticos.
Otro punto imperdible es el Museo de la Esfera, donde se exhiben piezas que muestran la creatividad de los artesanos locales y a la vez vives un recorrido a través de la historia del destino. Hay diseños clásicos, personajes famosos, figuras pintadas con detalles minúsculos y adornos tan peculiares que es imposible no detenerse a mirarlos un rato.
¿Qué otros atractivos históricos y naturales hay en Tlalpujahua?
Aparte de su atractivo navideño, Tlalpujahua es conocido por su historia minera, que sigue presente en las fachadas antiguas, las calles empedradas y sitios como la Mina Dos Estrellas, hoy convertida en museo. Ahí puedes recorrer túneles y conocer cómo esta región llegó a convertirse en una de las zonas mineras más importantes durante el siglo pasado.
Muy cerca también puedes conocer La Presa Brockman, rodeada de bosque y cabañas, funciona perfecto para descansar un fin de semana entre aire fresco y senderos tranquilos. A pocos minutos está el Parque Nacional Rayón, un espacio natural con decenas de especies de aves y senderos para disfrutar de caminar en un mundo verde y azul.
Llegar desde la Ciudad de México toma poco más de dos horas, así que el viaje puede hacerse incluso durante un fin de semana. Y aunque el calendario marque mayo, junio o cualquier otro mes lejos de diciembre, en Tlalpujahua siempre habrá árboles decorados, vidrio soplado y espíritu navideño esperando a quienes aman la Navidad.