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El Pueblo Mágico de Veracruz para comprar botas hechas a mano o visitar una cascada

Este Pueblo Mágico en Veracruz destaca por sus talleres abiertos, dulces típicos y rutas cortas hacia miradores

Destino completo.Naolinco es ideal para una escapada corta: botas personalizadas, comida local y rincones que se recorren sin prisa.Créditos: Sectur.
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Este Pueblo Mágico está a poco más de una hora de Xalapa, en una zona de montaña donde el clima cambia rápido: puedes tener sol al mediodía, neblina por la tarde y un aire fresco al caer la noche. Ese ritmo lo marca todo, desde cómo recorres sus calles hasta cuánto tiempo decides quedarte en una cafetería o en una tienda.

Se trata de Naolinco de Victoria, un destino donde puedes mandar hacer unas botas de piel a tu medida, comer algo recién salido del horno y terminar viendo una cascada rodeada de vegetación.

No es un lugar de grandes atracciones concentradas. Es más bien una suma de detalles: talleres abiertos, tiendas familiares, miradores cercanos y recetas que solo se preparan aquí.

Botas, talleres y miradores: así se recorre Naolinco sin prisa

Uno de los primeros puntos que vas a notar es el corredor del calzado, especialmente en calles como Rafael Lucio y Nicolás Bravo. No es una zona turística montada: son talleres reales donde ves a los artesanos cortando, cosiendo y armando botas, chamarras o cinturones.

La Parroquia de San Mateo Apóstol comenzó a construirse en el siglo XVI. | Foto: Visit México.

Aquí puedes entrar, preguntar y comprar directo. Por ejemplo:

  • Unas botas de piel pueden costar menos que en tiendas comerciales, con mejor calidad.
  • Las chamarras se hacen en distintos tipos de cuero, y muchas veces puedes pedir ajustes.

Muy cerca está el Monumento al Zapatero, una parada breve pero simbólica que explica por qué este oficio define al pueblo.

Si sigues caminando, puedes desviarte hacia el mirador de la cascada, desde donde se alcanza a ver la caída de agua rodeada por vegetación densa. No es un sitio saturado ni con grandes instalaciones; es más bien un punto para detenerte unos minutos, ver el paisaje y seguir.

Otro lugar interesante es el Panteón Municipal de Naolinco. Más allá de lo histórico, destaca por la forma de sus tumbas: estructuras de herrería, mármol y detalles del siglo XIX que lo hacen distinto a otros cementerios. Si vas en Día de Muertos, el ambiente cambia por completo con la tradición de “La Cantada”.

También vale la pena entrar a la Parroquia de San Mateo Apóstol, cuya estructura comenzó en el siglo XVI. No necesitas mucho tiempo: basta con observar los detalles del interior y salir a seguir recorriendo.

Este Pueblo Mágico en Veracruz destaca por sus talleres abiertos, dulces típicos y rutas cortas hacia miradores y cascadas. | Foto: Sectur.

Y si te interesa algo menos evidente, busca la Botica La Purísima. Funciona desde 1907 y todavía conserva frascos antiguos y muebles originales. Es pequeña, pero se siente como entrar a otra época.

Qué comer en Naolinco (y por qué no debes saltarte el postre raro)

Aquí la comida no está concentrada en restaurantes grandes, sino en panaderías, fondas y puestos cerca del centro.

Empieza por algo sencillo: unas empanadas de requesón o pan de piloncillo recién hecho. Suelen venderse en locales pequeños alrededor de la plaza, y muchas veces salen del horno durante el día.

Si quieres algo más completo, busca unas enmoladas con longaniza. La salsa tiene un sabor más especiado que dulce, y la longaniza le da un toque más intenso. Es uno de los platillos más representativos del lugar.

También puedes encontrar dulces muy específicos:

  • Dulce de piñón con textura firme.
  • Leche quemada en pequeñas porciones.
  • Licores artesanales de frutas como café o guanábana.

Pero hay algo que definitivamente tienes que probar: la nieve de berenjena y no sabe a lo que imaginas. Es dulce, ligeramente especiada y con una textura suave. Es uno de esos sabores que solo entiendes cuando lo pruebas, y que difícilmente vas a encontrar fuera de este pueblo.

Las empanadas de requesón y el pan de piloncillo se venden recién hechos. | Foto: Naolinco Pueblo Mágico.

Naolinco de Victoria no es un destino que te abrume con actividades. Es uno donde cada parada —un taller, una cascada, un postre— tiene algo específico que lo hace distinto.

Vas pensando en una escapada corta… y terminas llevándote botas nuevas, dulces en la mochila y una lista mental de cosas que no alcanzaste a probar.