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El Pueblo Mágico del Edomex que parece una villa europea para ir un fin de semana

Historia, arquitectura francesa y bosques rodean a uno de los destinos más bonitos del Edomex

Solo en México.El Oro conserva edificios históricos inspirados en la arquitectura europea.Créditos: Visit México.
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Hay lugares que sorprenden porque parecen romper por completo con la idea que muchos tienen del Estado de México. Entre cafeterías antiguas, edificios de influencia francesa y un pasado minero que todavía se respira en sus plazas, El Oro se ha convertido en uno de esos destinos que fácilmente podrían confundirse con una pequeña villa europea escondida entre bosques.

Este Pueblo Mágico, ubicado a unas dos horas y media de la CDMX, vivió una época de enorme riqueza gracias a la extracción de oro y plata. Hoy, ese legado sigue presente en su arquitectura elegante, en sus antiguas estaciones de tren y en la atmósfera tranquila que envuelve cada rincón del pueblo.

Quienes llegan por primera vez suelen sorprenderse con la mezcla de historia, naturaleza y construcciones que parecen detenidas en otra época. No por nada es considerado uno de los destinos más bonitos para escaparse un fin de semana sin alejarse demasiado de la capital.

El Oro vivió una época de gran riqueza gracias a la extracción de oro y plata. | Foto: Visit México.

El Pueblo Mágico del Edomex donde el pasado minero todavía brilla

Durante finales del siglo XIX y principios del XX, El Oro fue considerado uno de los centros mineros más importantes del mundo. Empresas inglesas y francesas llegaron atraídas por las enormes vetas de mineral y eso transformó por completo al pueblo, dejando una influencia europea que todavía puede verse en varios edificios históricos.

Uno de los más impresionantes es el Teatro Juárez, inaugurado en 1907. Su fachada elegante y los detalles interiores inspirados en el estilo neoclásico francés recuerdan la época en que este lugar recibía empresarios, ingenieros y familias extranjeras relacionadas con la minería.

Muy cerca está el antiguo Palacio Municipal, famoso por sus acabados art nouveau y por el enorme mural que narra parte de la historia minera de la región. Caminar por el centro también permite descubrir cafeterías tradicionales, panaderías antiguas y pequeños negocios familiares donde todavía se conserva ese aire nostálgico que distingue al pueblo.

El nombre de El Oro no es casualidad. La región fue tan importante en la extracción minera que incluso existen referencias históricas relacionadas con términos náhuatl como Teocuitlapilli, asociado con la abundancia de oro en estas tierras.

El Teatro Juárez es uno de los sitios más emblemáticos. | Foto: Visit México.

Para quienes disfrutan del turismo cultural, también vale la pena visitar el Museo Estatal de Minería y la antigua estación del tren, una construcción con inspiración victoriana que hoy funciona como espacio cultural y uno de los puntos más fotografiados del Pueblo Mágico.

El Oro, el pueblo perfecto para desconectarse

Además de su historia, El Oro también tiene escenarios ideales para quienes buscan descansar lejos del ruido de la ciudad. A pocos minutos del centro se encuentra la Presa Brockman, uno de los sitios favoritos para pasar la tarde entre árboles, aire fresco y vistas abiertas.

Aquí muchas personas llegan para hacer picnic, caminar, andar en bicicleta o simplemente sentarse a contemplar el paisaje. Durante la noche, el lugar suele regalar cielos despejados perfectos para observar estrellas, especialmente en temporadas de frío.

Los alrededores también cuentan con cabañas, senderos y zonas boscosas que hacen muy fácil convertir la visita en una escapada romántica o familiar de fin de semana.

Otro atractivo cercano es el Santuario de la Mariposa Monarca, ya que parte de los bosques de esta región forman parte de la ruta migratoria de millones de mariposas que llegan cada invierno desde Canadá.

Bosques cercanos forman parte de la ruta de la Mariposa Monarca. | Foto: Visit México.

Y claro, la comida termina siendo otro gran motivo para volver. En El Oro es común encontrar barbacoa, trucha preparada al momento, mole, café de olla y pan artesanal recién horneado que combina perfecto con el clima fresco de la zona.

Más que un simple Pueblo Mágico, El Oro se siente como uno de esos lugares donde el tiempo avanza más lento. Un destino que mezcla historia, paisajes y arquitectura elegante sin perder la esencia tranquila de los pueblos del centro de México.