Si eres fan de esos paseos que surgen de un momento a otro, de tomar el volante y descubrir nuevos parajes, hay un Pueblo Mágico de Hidalgo que es perfecto: tiene aguas termales, historia, naturaleza y hasta un helado que difícilmente encontrarás en otro lugar.
Se trata de Tecozautla, un destino ubicado a unos 200 kilómetros de la Ciudad de México que se abre paso entre los paisajes semidesérticos del Valle del Mezquital y que se ha convertido en uno de los sitios favoritos de los viajeros.
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Nombrado Pueblo Mágico en 2015, Tecozautla tiene balnearios de aguas termales, pero también construcciones virreinales, vestigios prehispánicos y parajes naturales preciosos. Aunque muchas personas llegan atraídas por sus centros acuáticos, basta caminar por sus calles para descubrir que este rincón hidalguense guarda mucho más que albercas y toboganes.
¿Cuáles son los principales atractivos de Tecozautla?
Uno de sus principales atractivos son las aguas termales que brotan de manera natural y alcanzan temperaturas cercanas a los 38 grados centígrados. Gracias a su contenido mineral, desde hace años son utilizadas para el descanso y la recreación. El sitio más famoso es El Géiser, un fenómeno natural que expulsa vapor y agua a casi 90 grados centígrados. El calor que genera crea una especie de sauna natural al aire libre, mientras que el complejo tiene albercas, puentes colgantes, tirolesas y áreas recreativas para toda la familia.
Muy cerca se encuentran los manantiales de Taxidhó, escondidos entre los cañones que rodean la Presa de Zimapán. La pureza de sus aguas fue reconocida internacionalmente, una distinción que ha contribuido a convertir este rincón en uno de los espacios naturales más apreciados de la región. El paisaje, además, es excelente para caminar y tomar fotografías.
La experiencia acuática continúa en espacios como Los Pinos, El Arenal, Gandhó y Bosque de las Ánimas. Algunos cuentan con zonas para acampar, otros tienen cabañas y varios son hogar de áreas recreativas para distintas edades.
¿Qué lugares históricos y arqueológicos puedes visitar en Tecozautla?
Cuando llega el momento de dejar el traje de baño, Tecozautla revela otra de sus facetas. Una buena opción es recorrer el acueducto Los Arcos, una construcción del siglo XVIII formada por tres grandes arcos de medio punto que aún sobresalen entre huertos y árboles. Este antiguo sistema hidráulico recuerda la importancia que tuvo el manejo del agua para el desarrollo de la región.
Las calles del pueblo también esconden uno de sus mayores enigmas: las famosas casas abovedadas. Estas edificaciones de gruesos muros y techos curvos siguen despertando curiosidad porque hasta hoy no existe certeza absoluta sobre el propósito para el que fueron construidas. Algunas teorías apuntan a que funcionaban como graneros, mientras que otras las relacionan con antiguos espacios ceremoniales.
La historia continúa en el Ex Convento de Santiago Apóstol, construido por frailes franciscanos durante el siglo XVI. Su fachada conserva detalles labrados, inscripciones y elementos arquitectónicos que hacen posible imaginar la importancia religiosa que tuvo la zona durante la época colonial. Muy cerca se localiza también la zona arqueológica de El Pañhú, un antiguo asentamiento asociado a la cultura Xajay que desempeñó un papel estratégico en las rutas comerciales vinculadas con Teotihuacán.
El recorrido por El Pañhú hace posible conocer parte del pasado prehispánico de la región a través de sus plazas, estructuras ceremoniales y áreas habitacionales. Su nombre significa "camino caliente" y es uno de los sitios arqueológicos menos conocidos, pero más interesantes del estado de Hidalgo.
Cierra tu visita comiendo helados de bugambilia frente al reloj monumental
Después de explorar balnearios, senderos y monumentos históricos, llega el momento de probar uno de los sabores más curiosos del pueblo. En la plaza principal se encuentra la Nevería Bugambilia, famosa por elaborar nieves artesanales con ingredientes poco comunes. Entre las opciones encuentras sabores de garambullo, queso con xoconostle y nopal, recetas que forman parte de la identidad gastronómica del Pueblo Mágico.
La plaza también alberga el reloj monumental inaugurado en 1910 para conmemorar el centenario de la Independencia de México. Sentarse unos minutos frente a este monumento mientras se disfruta una nieve es una de las mejores formas de cerrar la visita.