A unas tres horas de la ciudad de Zacatecas hay un lugar donde las calles te llevan entre antiguas construcciones de cantera y plazas tranquilas, pero también a una historia que comenzó hace casi dos mil años.
El Pueblo Mágico Teúl de González Ortega tiene un atractivo súper interesante: mientras el aroma del azahar acompaña los paseos por el centro, muy cerca se encuentran los vestigios de una de las comunidades prehispánicas más antiguas del norte de México y cuya historia se relaciona profundamente con la cerámica artesanal.
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Buena parte de esa historia se encuentra en la Zona Arqueológica del Cerro del Teúl, antiguo centro ceremonial habitado por los caxcanes. Las excavaciones han revelado apenas una parte de sus más de 150 hectáreas, pero han permitido descubrir pirámides, tumbas, un juego de pelota, complejos sistemas para captar agua y una escultura que representa a un jugador decapitado.
Entre los descubrimientos más relevantes aparecen cientos de piezas de barro que ayudan a reconstruir la vida diaria de quienes habitaron la región durante siglos. Vasijas, platos y ollas evidencian una larga tradición alfarera que sigue formando parte de la identidad de la zona. Los especialistas consideran que en este sitio pueden encontrarse algunas de las raíces más antiguas de la cerámica desarrollada en el país.
¿Qué hallazgos arqueológicos hacen tan importante al Cerro del Teúl?
La importancia del Cerro del Teúl va más allá de la alfarería. Los arqueólogos también localizaron hornos para fundir cobre con más de ochocientos años de antigüedad, un hallazgo que convirtió al sitio en una referencia crucial para comprender la metalurgia prehispánica. Además, se encontraron objetos procedentes de regiones lejanas, prueba de que existían rutas de intercambio con comunidades asentadas en lo que hoy son Jalisco, Nayarit y otras zonas de Zacatecas.
Tras recorrer la zona arqueológica, el centro del Pueblo Mágico te mostrará otra cara de la historia. La Plaza de Armas recibe a los visitantes con su quiosco porfiriano, faroles con forma de dragón y edificios que están llenos de detalles muy llamativos en cantera.
Las artesanías te dejarán observar cómo muchas técnicas heredadas de los antiguos pobladores siguen presentes. En talleres y tiendas locales es posible encontrar piezas de alfarería, textiles elaborados con paciencia y trabajos de madera que reflejan siglos de conocimiento acumulado. Junto a ellas aparecen productos típicos como dulces de tamarindo, pinole y otros sabores que forman parte de la memoria gastronómica de la región.
¿Qué ver y comprar en Teúl además de sus vestigios arqueológicos?
Otro de los símbolos de Teúl es el mezcal. La abundancia de agave en los alrededores favoreció el desarrollo de diversas marcas locales y convirtió al municipio en uno de los referentes mezcaleros de Zacatecas. En la Fábrica Don Aurelio, los visitantes pueden conocer de cerca el proceso de elaboración, recorrer las instalaciones y degustar distintas etiquetas mientras escuchan historias relacionadas con una tradición que ha acompañado a la región durante décadas.
Los Portales Trinidad de Cervantes son uno de los puntos con mayor movimiento dentro del pueblo. Entre comercios, puestos y visitantes, el lugar mantiene una actividad constante que contrasta con la tranquilidad de otras calles. Muy cerca se encuentra la cantina La Herradura, famosa por una barra cubierta con billetes dejados por viajeros y migrantes. La música de rocola y las anécdotas compartidas entre clientes completan una atmósfera que conserva el carácter de antaño.
Platillos como las albóndigas con hierbabuena, las tortas de guachal y la carne en su jugo forman parte del menú tradicional, mientras que las gorditas de horno figuran entre las recetas más apreciadas de la región. Para cerrar el recorrido, la Presa La Ticuata es un excelente sitio para navegar en trajinera o kayak y contemplar con calma un pueblo que ha dejado una profunda huella en la tradición de la cerámica artesanal.