A poco más de una hora de Monterrey existe un destino que sorprende por una historia poco conocida. Se trata de Bustamante, uno de los cinco Pueblos Mágicos de Nuevo León, cuya identidad conserva una profunda influencia tlaxcalteca que comenzó hace más de tres siglos. Entre antiguos sistemas de riego, templos, hornos de leña y el inconfundible aroma del pan de pulque, este rincón ofrece una escapada diferente para quienes buscan descubrir otra cara del norte de México.
Su origen se remonta a 1686, cuando 30 familias tlaxcaltecas llegaron al entonces Nuevo Reino de León con el propósito de establecer una nueva comunidad. Fundaron el poblado bajo el nombre de San Miguel Aguayo de la Nueva Tlaxcala, aprovechando los manantiales y ojos de agua de la zona para desarrollar cultivos en un entorno dominado por el semidesierto.
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Con el paso del tiempo, el poblado adoptó el nombre de Bustamante, pero la huella de aquellos primeros habitantes continúa presente en distintos aspectos de la vida cotidiana, desde las celebraciones religiosas hasta las recetas que todavía se preparan en panaderías familiares.
Un rincón de Nuevo León donde las raíces tlaxcaltecas siguen presentes
La influencia de aquellas familias permanece visible en diferentes espacios del Pueblo Mágico. Uno de los más representativos es la Parroquia de San Miguel Arcángel, construida a inicios del siglo XVIII y reconocida por resguardar la imagen del Señor de Tlaxcala, una de las devociones más importantes heredadas por los primeros pobladores.
Otro legado que continúa funcionando son las antiguas acequias, canales que permitieron llevar agua hacia los campos agrícolas y convertir este oasis en una zona fértil rodeada por montañas de la Sierra Madre Oriental. Gracias a ese sistema todavía prosperan nogales, higueras, caña de azúcar y otros cultivos característicos de la región.
Quienes recorren Bustamante también pueden visitar el Museo Memoria Viva, el Museo de las Cosas Simples, conocer talleres donde aún se trabaja el palmito o caminar por algunos de los rincones más conocidos del pueblo antes de dirigirse hacia uno de sus mayores atractivos naturales: las Grutas de Bustamante, un sistema de cavernas abierto al público que destaca por sus enormes salones y formaciones minerales.
Para quienes disfrutan las actividades al aire libre, también existen sitios como el Cañón Boca de Leones, zonas de aguas termales y senderos que permiten apreciar el paisaje del semidesierto nuevoleonés.
El pan de pulque que sigue saliendo de hornos de leña
Si hay un sabor que identifica a Bustamante es el del pan de pulque, preparado con una receta que ha permanecido durante generaciones. A diferencia del pan convencional, la fermentación incorpora pulque, lo que aporta una textura suave y un sabor característico.
Muchas panaderías del pueblo continúan utilizando hornos de leña, por lo que el pan adquiere un aroma especial que lo ha convertido en uno de los productos más buscados por quienes visitan este Pueblo Mágico. Es común encontrar piezas recién horneadas durante todo el día, ideales para acompañar con café o chocolate caliente.
Además del pan de pulque, también es posible probar gorditas de horno, dulces elaborados con nuez —aprovechando la producción local—, cabrito preparado al estilo regional y otros platillos que forman parte de la oferta gastronómica del municipio.
Bustamante recibió el nombramiento de Pueblo Mágico en 2018 y hoy combina historia, naturaleza y sabores que han pasado de una generación a otra. Para quienes desean conocer un destino diferente cerca de Monterrey, este rincón de Nuevo León ofrece la oportunidad de descubrir cómo una comunidad fundada por familias tlaxcaltecas hace más de 300 años sigue dejando huella en cada visita.