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El Pueblo Mágico dónde puedes comprar bisutería y artesanías de barro por menos de 100 pesos

Desde aretes y hasta mascaras decorativas hechas de barro se encuentran en este Pueblo Mágico

El Mercado Artesanal reúne a decenas de productores con piezas tradicionales y contemporáneas.Créditos: Magnific.
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Con cada viaje llega ese momento en el que todos no preguntamos ¿qué me llevo de recuerdo? Generalmente se soluciona con una visita a alguna tienda especializada o comprando un llavero o imán para refrigerador. Pero en Morelos hay un Pueblo Mágico especializado en esos souvenirs:  Tlayacapan.

En este pueblito el barro es el protagonista de los recuerdos porque en las manos de sus artesanos se convierte en delicados aretes, collares y accesorios que sorprenden por su creatividad y precio.

Aquí es posible regresar a casa con una pieza hecha completamente a mano por apenas 30 pesos.

Las cazuelas de barro son típicas de Tlayacapan. | Foto: Twitter @LuciaMezaGzm.

El Pueblo Mágico donde el barro se convierte en joyería

Desde hace generaciones, Tlayacapan ha sido reconocido por su tradición alfarera. Sus artesanos elaboran cazuelas, ollas, jarros y macetas utilizando técnicas heredadas de generación en generación, pero en los últimos años esa creatividad también ha dado paso a una nueva propuesta: la bisutería artesanal de barro.

Artesanas locales explican que el proceso de elaboración de estas piezas ornamentales es prácticamente el mismo que se utiliza para fabricar las tradicionales piezas de alfarería. Primero se recolecta la materia prima conocida como plumilla en las zonas cercanas al río; posteriormente el barro se limpia, remuele y amasa hasta obtener la textura adecuada para moldearlo.

La diferencia está en los moldes, mucho más pequeños, que permiten crear diminutas figuras decorativas. Tras el secado, la cocción y el pintado manual, las piezas se convierten en accesorios coloridos que pueden utilizarse todos los días.

Si estas interesado en visitar este Pueblo Mágico la forma más accesible de adquirir estas piezas es directamente en el domicilio de la artesana, ubicado sobre la calle Emilio Carranza, cerca de 5 de Febrero.

La producción local de artículos de barro es muy amplia. | Foto: @amoxtli_andante.

Los fines de semana también suele instalar un puesto sobre la calle 5 de Mayo, además de ofrecer sus productos dentro del Mercado Artesanal, donde decenas de productores locales exhiben textiles, cerámica, madera tallada y otras artesanías.

Lo mejor es que los precios de las piezas de bisutería son super accesibles: los juegos de collar con aretes pueden encontrarse desde 30 pesos y hasta 100 pesos, dependiendo del diseño y el trabajo realizado.

Tlayacapan más allá de las artesanías

Aunque las artesanías y bisutería son el principal atractivo de este pueblo, una visita a Tlayacapan también permite descubrir mucho más que sus talleres de barro. El centro histórico conserva un ambiente tradicional donde destacan el Ex Convento de San Juan Bautista, pequeñas plazas y mercados llenos de productos elaborados por artesanos de la región.

El Mercado Artesanal es uno de los mejores lugares para recorrer con calma. Además de bisutería, aquí pueden encontrarse cazuelas, platos, jarros, macetas, figuras decorativas y utensilios de barro elaborados con técnicas tradicionales.

Otra parada recomendada por los turistas que ya han pasado por este Pueblo Mágico es la Galería Manos en Barro, donde también se comercializan adornos para el hogar, jarrones, macetas y accesorios artesanales con diseños inspirados en la naturaleza.

Este pueblito también es famoso por su tirmo pausado. | Foto: Sectur.

 

Durante el recorrido también vale la pena probar algunos de los platillos más representativos del municipio, como la cecina de Yecapixtla —muy popular en la región—, los tamales, el mole morelense y las nieves artesanales que suelen venderse alrededor del zócalo.

Desde la Ciudad de México, el trayecto en automóvil es de aproximadamente 117 kilómetros, con un tiempo estimado de dos horas, principalmente por la autopista México-Cuernavaca (95D) y las carreteras que conectan con el oriente de Morelos.