Si te gustan las artesanías mexicanas con historia, el Pueblo Mágico de Huasca de Ocampo es una parada obligatoria y es que este destino hidalguense conserva una tradición alfarera que se remonta a la época prehispánica.
Desde la antigüedad, los habitantes otomíes aprovechaban el barro rojo para fabricar utensilios sencillos de cocina y con el paso del tiempo las técnicas indígenas se mezclaron con influencias coloniales dando origen a piezas que hoy siguen elaborándose de manera completamente artesanal.
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Talleres para aprender sobre el proceso del barro
Una vez que llegues a Huasca puedes dar un recorrido a través de los talleres locales, donde todavía es posible ver cómo los artesanos amasan el barro, lo moldean en torno y lo cuecen en hornos de leña para crear jarritos, platos, cazuelas, tazas y vajillas que destacan por su resistencia y belleza.
Uno de los lugares más conocidos es el taller de alfarería Don Juan, que presume más de un siglo de tradición familiar y también vale la pena visitar el taller El Cántaro, donde encontrarás piezas únicas para llevar un recuerdo auténtico de tu viaje.
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Si deseas seguir explorando la riqueza artesanal de Hidalgo puedes visitar Chililico, cerca de Huejutla, comunidad nahua famosa por sus piezas utilitarias decoradas a mano que mantienen vivas técnicas ancestrales y representan el talento de generaciones de artesanos.
Complementa tu viaje a Huasca
Además de recorrer los talleres de alfarería, Huasca de Ocampo ofrece varios sitios que convierte en cualquier escapada en un plan completo. Uno de los imperdibles son los prismas basálticos, impresionantes columnas de origen volcánico formadas hace millones de años y rodeadas por cascadas naturales.
Muy cerca se encuentran las haciendas de Santa María Regla y San Miguel Regla, antiguos destinos mineros que permiten conocer parte de la historia del estado mientras se disfruta de sus jardines y construcciones coloniales.
Si prefieres el contacto con la naturaleza, el Bosque de las Truchas es ideal para pasar el día, practicar actividades al aire libre, pasear en lancha o probar truchas preparadas al momento.
También puedes recorrer el centro de Huasca donde encontrarás calles empedradas, una plaza tranquila, diferentes restaurantes con comida regional y pequeñas tiendas de artesanía. En los alrededores podrás disfrutar del inmenso bosque con sus leyendas de duendes.
Opciones para llegar a huasca desde la CDMX
Llegar a Huasca de Ocampo desde la Ciudad de México es sencillo ya sea en automóvil o transporte público, en recorridos de alrededor de 2 horas a dos horas y media respectivamente, dependiendo del tráfico y otros factores externos.
Si viajas en coche la ruta más rápida es a través de la autopista México - Pachuca y antes de llegar a la capital hidalguense debes seguir las indicaciones hacia el libramiento Tulancingo y Mineral del Monte. Después de cruzar Real del Monte continúa por la carretera federal 105 hasta encontrar la desviación hacia Huasca de Ocampo, que está perfectamente señalizada.
Si prefieres viajar en transporte público puedes salir desde la Terminal de Autobuses del Norte o desde Indios Verdes con destino a Pachuca. Dependiendo de la opción que elijas el costo de los boletos puede ir desde los $100 a los $150.
Una vez en Pachuca puedes tomar un taxi hacia el centro para abordar una combi rumbo a Huasca, cuyo costo ronda los $23. Otra alternativa es contratar un taxi autorizado desde la terminal hacia el Pueblo Mágico con una tarifa de alrededor de $200 MXN.