Salir de viaje siempre viene acompañado del momento en que tenemos que decidir que recuerdo no llevaremos de vuelta. Lo más normal es comprar un imán o un llavero. Pero hay un Pueblo Mágico donde el souvenir es parte de la experiencia: Tlayacapan.
Este pueblito es famoso por su tradición alfarera, pero sobre todo porque aquí no solo encontrarás las clásicas cazuelas y ollas, sino también aretes, collares y accesorios llenos de color hechos con este material.
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Lo mejor, estas artesanías de barro tienen precios difíciles de igualar. Desde 30 hasta, las más caros, 100 pesos.
Viaja a Tlayacapan en autobús
Llegar en autobús a este Pueblo Mágico es mucho más sencillo de lo que muchos imaginan. Si sales desde la Ciudad de México, la opción más práctica es dirigirte a la Terminal de Autobuses de Oriente (TAPO), donde diariamente salen corridas hacia Oaxtepec y Cuautla.
Una vez en Oaxtepec solo tienes que tomar una combi o transporte colectivo rumbo a Tlayacapan. El recorrido es corto, de unos 15 o 20 minutos, y te deja muy cerca del centro del pueblo.
En total, el viaje suele tomar alrededor de dos horas, un tiempo tan corto que muchos capitalinos se deciden a hacer una escapada para todo un fin de semana. Además, el viaje de vuelta es igual de sencillo y barato por lo cuál vale toda la pena.
El pueblo donde el barro se convierte en joyería
En Tlayacapan el barro y su tradición alfarera no solo son un negocio, en realidad forma parte de la vida cotidiana desde hace generaciones. Los artesanos se han dedicado a elaborar cazuelas, ollas, jarros y macetas, pero con el tiempo comenzaron a experimentar con piezas mucho más pequeñas y han heredado su talento hasta perfeccionarlo.
Así nacieron los aretes, collares y accesorios que hoy sorprenden a los turistas nacionales e internacionales.
Aunque parezcan muy distintos a una cazuela, el proceso prácticamente es el mismo. Todo comienza con la recolección de la llamada plumilla, un barro característico de la región. Después viene el amasado, el moldeado, el secado y la cocción.
La diferencia está en el tamaño de los moldes que son únicos de este Pueblo Mágico. Gracias a ellos aparecen pequeñas flores, mariposas, lunas y soles que, una vez pintados a mano, terminan convertidos en piezas únicas.
Si eres de esos viajeros que buscan una experiencia aun más auténtica, puedes comprar directamente a las artesanas en la calle Emilio Carranza, cerca de 5 de Febrero. Los fines de semana también suelen instalarse en la calle 5 de Mayo y en el Mercado Artesanal, ahí se encuentran las piezas más raras, diseñadas por familias locales, muchas son piezas únicas y el pecio sigue siendo inmejorable.
Un juego de collar con aretes puede costar entre 50 y 100 pesos, dependiendo del diseño y del trabajo que lleva cada pieza.
Ya que estás en Tlayacapan, te recomendamos explorar el pueblito. Los que ya han lo han visitado recomiendan dedicar unas horas a recorrer su centro, visitar el Ex Convento de San Juan Bautista, entrar a la Galería Manos en Barro y sentarte a probar alguno de los platillos tradicionales de la región.
Tlayacapan es muestra de la enorme riqueza que los pueblitos ofrecen a los viajeros: precios económicos, experiencias locales y cercanía a las grandes urbes del país. Todo en un solo destino.