Contemplar el atardecer desde la cima de un volcán activo puede parecer una experiencia difícil, arriesgada o incluso imposible. Sin embargo, en Jala, un Pueblo Mágico de Nayarit, es una aventura al alcance de quienes disfrutan el turismo de naturaleza. Ahí se encuentra el volcán Ceboruco, conocido popularmente como el Gigante Negro, un impresionante coloso que te regalará increíbles vistas panorámicas.
Con una altitud de 2,280 metros sobre el nivel del mar, el Ceboruco tiene actividad interna y es uno de los volcanes activos de México. Su última gran erupción ocurrió a finales del siglo XIX, dejando amplios campos de lava petrificada que todavía rodean parte de la montaña. En la actualidad, las fumarolas continúan liberando vapor, un recordatorio de que bajo la superficie el volcán sigue vivo.
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El ascenso puede realizarse de distintas maneras. Quienes llegan en automóvil recorren un camino que pasa del pavimento al empedrado y tarda alrededor de cincuenta minutos. También hay quienes prefieren subir en bicicleta, en un trayecto cercano a las dos horas, o caminar durante aproximadamente cuatro horas para apreciar con mayor calma el paisaje que rodea la montaña.
¿Qué encontrarás al llegar a la cima del volcán Ceboruco?
Al acercarte a la parte más alta, aparecen las fumarolas, extensiones de roca volcánica y zonas donde el suelo resuena de forma peculiar debido a su formación. En algunos puntos planos, varias personas instalan sus casas de campaña para pasar la noche y contemplar el cielo lejos de las luces de la ciudad. Incluso existen refugios rústicos cerca de las antenas de comunicación que sirven como resguardo frente al frío nocturno.
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Cuando el sol comienza a ocultarse, desde el borde del cráter se distinguen poblados, montañas y antiguas corrientes de lava que cambian de color conforme avanza la tarde. El contraste entre el terreno volcánico y los tonos cálidos del horizonte convierte esa vista en una de las estampas más llamativas del recorrido.
Para disfrutar el recorrido con seguridad, es importante permanecer en los senderos señalados y evitar caminar sobre las zonas de lava petrificada, ya que algunas rocas pueden fracturarse con facilidad. También es recomendable realizar la caminata acompañado, llevar suficiente agua, protección contra el sol y todos los alimentos necesarios, pues en la parte alta no hay comercios ni restaurantes.
¿Qué hacer en Jala después de visitar el volcán Ceboruco?
Después de explorar el volcán, te recomendamos conocer más a fondo el Pueblo Mágico de Jala. Sus calles conservan construcciones de cantera que hablan de su historia, mientras que la Basílica Lateranense de Nuestra Señora de la Asunción es muy querida por sus tonos rosa, verde y amarillo. Muy cerca se encuentra el Museo Comunitario, donde se resguardan piezas arqueológicas y objetos que muestran parte de la identidad de la región.
La gastronomía, como en cada rincón de Nayarit, no defrauda. Ahí es posible probar birria de chivo preparada en hornos de barro, rosquetes, bizcotelas y chocolate artesanal. Además, Jala es famoso por sus enormes elotes, que pueden alcanzar hasta cincuenta centímetros de longitud y se han convertido en uno de los símbolos más conocidos del municipio.
Si todavía queda tiempo para seguir explorando, a poco más de un kilómetro se encuentra la Cascada El Salto. Durante la temporada de lluvias alcanza cerca de treinta metros de altura y brinda un sitio perfecto para refrescarse tras la caminata. En el trayecto también es posible observar parte de la flora y fauna características de la Sierra Madre.
Antes de regresar, no dejes de pasar por la comunidad de Jomulco para conocer sus artesanías y, si visitas la región durante agosto, disfrutar de las celebraciones dedicadas a la cosecha del maíz.