Cada uno de los Pueblos Mágicos tiene su propio encanto, pero algunos son famosos por una cosa particular. Este es el caso de Jiquilpan, el destino por excelencia para conseguir rebozos de seda autentica a un precio inigualable.
Este pueblito de Michoacán es el favorito de los viajeros a los que les encanta comprar productos hechos a mano como huaraches, gabanes de lana, sombreros de palma.
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Pero el producto estrella de Jiquilpan son sin duda sus rebozos que se han convertido en símbolo del arte nacional.
El pueblito donde nacen los rebozos de seda
Desde el momento en que uno pisa Jiquilpan nota como el arte textil da identidad al pueblo y su comunidad. Los rebozos de seda hechos aquí son únicos, cada uno hecho por un artesano experto o familias con décadas de experiencia.
Uno de los sitios más interesantes para conocer la elaboración de rebozos es la famosa Casa de Piedra. La que hace años fue un espacio de descanso personal para el general Lázaro Cárdenas, hoy funciona como museo y taller sericícola. Si eres visitante este es el lugar para empaparte de todo lo concerniente a los tejidos de la región.
Durante el recorrido, las propias artesanas explican paso a paso cómo se produce la seda y cómo se transforma en los tradicionales rebozos que distinguen a Jiquilpan.
Todo comienza con el Bombyx mori, el gusano de seda que, tras un cuidadoso proceso de crianza con hojas de morera y condiciones específicas de humedad y temperatura, forma un capullo del que se obtiene un hilo continuo que puede alcanzar hasta mil 500 metros de longitud.
Aunque la seda llegó a México durante la época colonial, Jiquilpan es uno de los lugares donde esta técnica continúa practicándose de forma artesanal, convirtiéndose en parte de la identidad del municipio.
Si planeas visitar la Casa de Piedra, abre de lunes a viernes de 8:00 a 15:00 horas y los sábados de 8:00 a 13:00 horas. Además de los rebozos de seda, también encontrarás collares, aretes, pulseras, llaveros y otros recuerdos elaborados con los propios capullos, ideales para llevarte una artesanía diferente hecha por manos locales.
Jiquilpan para viajeros curiosos
La tradición artesanal de Jiquilpan no termina en los rebozos. A solo cuatro kilómetros del centro se encuentra la comunidad de Francisco Sarabia, donde numerosas familias continúan elaborando piezas textiles y artesanales utilizando técnicas heredadas de generación en generación.
Aquí es posible comprar rebozos de seda y artisela, además de sombreros de palma, muñecas elaboradas con hoja de maíz, joyería artesanal, bolsas bordadas y prendas femeninas confeccionadas completamente a mano.
En el propio Jiquilpan también abundan otros productos tradicionales como huaraches, gabanes de lana, sandalias pintadas a mano y figuras realizadas con hoja de maíz, ideales para quienes buscan llevarse un recuerdo auténtico del municipio.
Turista nacionales aseguran que vale la pena conocer los principales atractivos del Pueblo Mágico. La Biblioteca Pública Gabino Ortiz Villaseñor resguarda murales realizados por José Clemente Orozco, mientras que la Casa Museo Lázaro Cárdenas permite acercarse a la vida del expresidente mexicano.
También destacan la Parroquia de San Francisco de Asís, el Jardín Colón, la Plaza de Armas y el tradicional Parián, espacios que conservan gran parte del ambiente histórico del municipio.
Si están interesado en regalar una pieza de verdadero arte tradicional mexicano hecha rebozo, Jiquilpan es el lugar.