DESTINO ARTESANAL

El pueblito de Morelos para comprar jarritos y cantaritos hechos a mano de forma artesanal

Si buscas un destino cerca de CDMX, Tlayacapan ofrece jarritos de barro, artesanías y conventos

Tlayacapan es reconocido por sus tradicionales artesanías elaboradas con barro.Créditos: Visit México.
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Entre los cerros de La Ventanilla y El Sombrerito, el barro sigue contando historias en Tlayacapan. Aquí, familias enteras mantienen viva una tradición heredada por generaciones: moldear, pintar y transformar la tierra en piezas que reflejan la identidad de la región.

Y entre toda esa alfarería, los jarritos y cantaritos ocupan un lugar especial: son de esas piezas que uno compra pensando en un antojito de mezcal o agua fresca, y termina llevándose a casa como una obra de arte en miniatura.

A tan solo una hora de Cuernavaca y hora y media desde la Ciudad de México, este Pueblo Mágico morelense ha construido su fama internacional gracias a la calidad y variedad de sus artesanías en barro.

El barro se transforma en jarros, cazuelas y otras piezas en los talleres de Tlayacapan. | Foto: Visit México.

Jarritos, cantaritos y el arte de "curar" el barro

El corazón artesanal de Tlayacapan está en la calle Emilio Carranza, en la Plaza del Alfarero y en el Mercado de Artesanías del Pueblo Mágico, donde los fines de semana se instala el tianguis y los locales despiertan alrededor de las 11 de la mañana. Ahí es posible encontrar jarros, cántaros, cazuelas, comales y jarritos de barro vidriado, pintado o bruñido, cada uno con diseños que van de lo tradicional a lo contemporáneo.

Cada pieza suele ser resultado de un trabajo familiar: mientras unos integrantes moldean la tierra siguiendo técnicas heredadas de generación en generación, otros se encargan de pintarla y darle los acabados finales, muchas veces con esmaltes libres de plomo para piezas que sí tendrán uso en la cocina.

Los jarritos decorados a mano conviven con juegos de té, figuras decorativas y piezas más elaboradas de barro bruñido. Los cantaritos, en particular, son de las piezas más buscadas por los visitantes: perfectos para servir bebidas, pero también como decoración, con acabados que varían entre el barro natural y el vidriado brillante.

Los jarritos y cantaritos son algunas de las piezas más buscadas. | Foto: Pexels.

Otras figuras populares son los caballitos de mar, que se venden en juegos de tres por alrededor de 130 pesos, y las manzanas decoradas, entre 110 y 220 pesos según el diseño.

Un pueblo con convento, chinelos y feria del barro

Tlayacapan es también parte de la Ruta de los Conventos gracias al Ex Convento de San Juan Bautista, construido en 1534 por los agustinos, con una capilla abierta decorada con frescos y un museo que alberga desde un cuadro de Miguel Cabrera hasta las momias de niños encontradas en 1982 dentro del altar mayor.

El pueblo también conserva 18 de sus antiguas 26 capillas de barrio, algunas asentadas sobre altares prehispánicos, y es cuna de los chinelos, esa tradición de danzantes disfrazados que saltan y silban por las calles tres días antes del Miércoles de Ceniza.

Cada año, además, regresa la Feria del Barro, uno de los eventos más representativos del municipio, que en el pasado reunió en su escenario a artistas como Lila Downs y Pablo Milanés.

Tlayacapan también forma parte de la Ruta de los Conventos de Morelos. | Foto: Visit México.

Los turistas pueden presumir que tras visitar Tlayacapan cada jarrito que te llevas a casa carga, literalmente, un pedazo de la tierra morelense.