Aguas termales y tamal de bagre es una combinación que seguramente nunca se te había cruzado por la cabeza... hasta ahora. Tlaltizapán es el Pueblo Mágico donde puedes experimentar esa fusión tan inesperada que, por alguna razón, funciona.
Así se verán tus días ahí: manantiales de agua cristalina, balnearios rodeados de naturaleza y un platillo poco conocido que suele convertirse en el favorito de quienes lo prueban.
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Pero vamos por partes: primero los manantiales. Son alimentados por el agua que baja del deshielo de los volcanes. Gracias a ellos existen balnearios, parques acuáticos y ríos de agua cristalina donde basta con dejarse llevar por la corriente para desconectarse por un rato. Tlaltizapán se encuentra a menos de dos horas de la Ciudad de México, así que el cambio de paisaje puede ocurrir casi sin que te des cuenta.
Balnearios en Tlaltizapán
Uno de los lugares más conocidos es Las Estacas, un parque natural atravesado por un río de aguas transparentes donde puedes practicar esnórquel, recorrer el cauce en balsa y flotar entre árboles y vegetación. Si prefieres quedarte más tiempo, también tiene hotel, glamping y zonas para acampar junto al río.
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Si tu plan es viajar en familia, el Balneario Santa Isabel tiene otra forma de disfrutar el agua. Encontrarás pozas naturales, albercas, toboganes y enormes áreas verdes, además de cabañas, habitaciones y espacios para acampar. También hay actividades como gotcha y juegos acuáticos.
Atractivos históricos en Tlaltizapán
Entre 1914 y 1919, Emiliano Zapata estableció en Tlaltizapán su cuartel general, gracias a la posición estratégica del municipio. Al caminar por sus calles podrás encontrarte con edificios y espacios que todavía conservan la memoria de uno de los capítulos más importantes de la Revolución Mexicana.
Uno de esos sitios es el Museo de la Revolución del Sur, instalado en el antiguo cuartel zapatista. La entrada es gratuita y el recorrido incluye fotografías, documentos, herramientas y objetos originales que ayudan a entender la dimensión social del movimiento encabezado por Zapata.
Muy cerca se encuentra el Mausoleo Zapatista, construido por orden del propio caudillo para albergar sus restos y los de sus generales, aunque finalmente él fue sepultado en Cuautla.
El recorrido también pasa por el Templo y Ex Convento de San Miguel Arcángel, una construcción dominica del siglo XVI que conserva gruesos muros, antiguos retablos y vestigios de pintura mural. En su interior se encuentra el Cristo Negro, una imagen profundamente venerada por la comunidad y a la que, según la tradición, Emiliano Zapata profesaba una especial devoción.
¿Qué comer en Tlaltizapán?
Después de recorrer sus manantiales o caminar entre escenarios históricos, llega el momento de sentarse a la mesa. El tamal de bagre es el platillo más representativo del municipio y se prepara con pescado fresco de río, epazote y una salsa elaborada con chiles.
La versión verde se sirve dentro de un caldo, mientras que la roja llega envuelta en hoja de maíz y cocinada al vapor. Los habitantes suelen acompañarlo con una sangría bien fría.
Si todavía queda espacio, también puedes probar otros platillos tradicionales como el mole verde de pipián sobre tamal blanco, la cecina con queso, los mixiotes, el pozole o la barbacoa.
Tlaltizapán en agosto
Si tu visita coincide con los últimos días de agosto, también podrás vivir la fiesta patronal de Santa Rosa de Lima, donde verás procesiones, música en vivo, jaripeos y los tradicionales castillos de fuegos artificiales.