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La casa en la azotea de un edificio, la propiedad histórica que se vende en Buenos Aires

La icónica vivienda sobre los techos del centro de la ciudad se hace viral nuevamente por su precio y por la historia detrás de su origen

Argentina.La historia de la casita en el cielo de Buenos Aires Créditos: IG: @nicoferreyra6/ @maikofpv
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Si conoces Buenos Aires, capital de Argentina, esperamos que hayas tenido la fortuna de que alguien te recomendara mirar hacia lo alto de los edificios en la famosa intersección de dos de las avenidas más importantes: la 9 de Julio y Corrientes, justo donde se alza el icónico Obelisco. 

Ahí, entre el paisaje urbano, aparece algo totalmente inesperado: una vivienda con apariencia de casa rural, cuidadosamente construida en la parte superior de un edificio, una imagen tan sorprendente como difícil de olvidar. Y no solo eso: si la viste y la recuerdas, seguramente te preguntaste qué se sentirá vivir ahí. Ahora puedes averiguarlo… bueno, siempre y cuando tengas 8 millones de dólares.

Se trata del Chalet Díaz, una construcción de estilo normando levantada en 1927 sobre la terraza de un edificio de ocho pisos ubicado en Sarmiento al 1100. Lo curioso no es solo su forma, sino su ubicación: una casa tradicional plantada en las alturas del centro porteño. Mucho antes de que el Obelisco se convirtiera en símbolo de la ciudad, este chalet ya miraba Buenos Aires desde arriba.

La historia de la casita en el cielo de Buenos Aires

El proyecto fue idea de Rafael Díaz, un inmigrante español que llegó al país siendo adolescente y que logró levantar uno de los negocios de muebles más importantes del siglo XX en Argentina. Díaz quería un lugar donde cortar la jornada laboral, descansar unas horas y alejarse del movimiento constante de su mueblería, que funcionaba en el mismo edificio.

Aunque su residencia familiar estaba en Banfield, el traslado diario resultaba agotador. Por eso decidió construir esta casa en la terraza, inspirada en los chalets que admiraba en Mar del Plata. Así nació lo que muchos terminaron llamando “la casita en el cielo”, un refugio elevado que rompía con toda lógica urbana y que hoy sigue despertando preguntas cada vez que alguien la descubre.

El chalet tiene dos plantas y un altillo, con unos 200 metros cuadrados cubiertos. Conserva pisos originales de pinotea, puertas, ventanas y luminarias de época. Desde sus ambientes se puede ver el Obelisco, el Palacio Barolo y el Congreso, una postal poco común incluso para quienes conocen bien los miradores de la ciudad. 

Con el paso de las décadas, la Mueblería Díaz tuvo su apogeo, luego cayó en declive y finalmente cerró en 1985. El edificio pasó a utilizarse como oficinas, pero el chalet permaneció casi siempre cerrado, reservado para la familia. Esa decisión ayudó a conservarlo y también alimentó el misterio alrededor de una casa que todos veían, pero casi nadie conocía por dentro.

El Chalet Díaz está a la venta en 2026. Créditos: Roberto Fiadone

¿Cuál es el precio de la casa sobre la 9 de Julio y qué incluye la venta?

Hoy, el inmueble completo salió al mercado por unos 8 millones de dólares. La venta incluye más de 10.300 metros cuadrados construidos, con nueve pisos de oficinas, subsuelo, cocheras, local comercial y tres ascensores. El chalet funciona como la pieza más llamativa del conjunto, aunque la operación se realiza en bloque y no por separado.

Desde 2014, la casa cuenta con protección patrimonial por parte de la Ciudad de Buenos Aires, una categoría que reconoce su valor histórico y simbólico dentro del paisaje urbano. Esto implica que cualquier intervención futura deberá respetar su estructura original, conservar sus características arquitectónicas y realizarse únicamente con autorización oficial de las autoridades correspondientes.

Quizás lo más potente de esta historia no sea el precio ni la rareza arquitectónica, sino el origen del sueño. Rafael Díaz pasó su juventud durmiendo sobre mostradores y trabajando jornadas interminables. Décadas después, terminó construyendo una casa suspendida sobre la ciudad, frente al monumento más reconocido de Buenos Aires. Hoy, esa misma casa busca un nuevo dueño… ¿será que Rafael Díaz podría haber imaginado el futuro de su creación?