¿Te ha pasado que es 6 de enero, partes la Rosca de Reyes y alguien pregunta por qué tiene esa forma o de dónde viene el famoso muñequito? Hoy te contamos la historia. Esta tradición está llena de símbolos, relatos antiguos y significados que van mucho más allá de un pan dulce compartido en la mesa. Aquí te explicamos su origen y significado para que este Día de Reyes tengas con qué sorprender y conversar con todos.
La Rosca de Reyes nació en Europa durante la Edad Media, específicamente alrededor del siglo XIV, en países como Francia y España. Con la llegada de los españoles a América, esta costumbre cruzó el océano y se quedó en México, donde tomó una identidad propia. Desde entonces, cada enero aparece como parte esencial de las celebraciones relacionadas con los Reyes Magos y su visita al Niño Jesús.
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La forma circular u ovalada de la rosca representa el amor eterno de Dios, una idea que no tiene principio ni fin. Al verla completa, sin cortes, se busca transmitir esa noción de continuidad y unión que rodea el mensaje cristiano. Por eso no se hace en línea recta ni con esquinas, sino como un ciclo que se comparte entre todos los presentes.
Los Reyes Magos y el origen de la Rosca de Reyes
La historia que da sentido a esta celebración se relaciona con Melchor, Gaspar y Baltazar. Ellos viajaron desde Oriente guiados por la estrella de Belén para encontrar al recién nacido al que llevarían oro, incienso y mirra. Ese encuentro con el Niño Jesús es conocido como la Epifanía y es justo lo que simboliza partir la rosca el 6 de enero, como un gesto de reunión y reconocimiento.
Las frutas cristalizadas que ves sobre el pan tampoco están ahí solo para decorar. Representan las joyas incrustadas en las coronas de los Reyes Magos, con colores llamativos que recuerdan piedras preciosas. Cada trozo de fruta busca evocar ese momento solemne en el que los reyes entregaron sus regalos, usando el pan como una representación visual fácil de reconocer. Se dice que la forma redonda de la rosca no solo simboliza el amor eterno de Dios, sino que también representa la corona de los Reyes Magos.
Aunque la versión más conocida de la rosca surge en la Edad Media, existen antecedentes todavía más antiguos. En la Roma clásica se preparaban tortas durante las fiestas dedicadas al dios Saturno, algunas con habas escondidas en su interior. Quien la encontraba era nombrado “rey” por un día, una idea que con el tiempo se adaptó y adquirió un sentido religioso distinto.
La conexión entre la Rosca de Reyes y el Día de la Candelaria
Dentro de la rosca se esconden pequeñas figuras que simbolizan al Niño Jesús. Encontrarlas no tiene un sentido negativo ni es una penitencia. Al contrario, señala a la persona que asumirá un compromiso simbólico: preparar o comprar tamales para el Día de la Candelaria, que se celebra el 2 de febrero.
En México, esta celebración se enlaza también con el famoso periodo Guadalupe-Reyes, que va del 12 de diciembre al 6 de enero. Son semanas marcadas por reuniones, comidas compartidas y muchas fechas importantes seguidas. La Rosca de Reyes aparece justo al cierre de este ciclo, como una despedida colectiva a una temporada intensa de festejos.
La relación con el Día de la Candelaria se entiende al ver cómo las fechas avanzan juntas dentro del calendario religioso. El 2 de febrero se recuerda la presentación del Niño Jesús en el templo, cuarenta días después de su nacimiento. En México, esa fecha coincidió con antiguas celebraciones ligadas al maíz y al inicio de los ciclos agrícolas, por eso la comida tomó un papel central.
Así, quien encuentra la figura en la rosca asume el compromiso de compartir tamales ese día, un gesto que une ambas celebraciones y mantiene viva la continuidad entre enero y febrero.