Si alguna vez has visto aterrizar una aeronave en un barco portaaviones y esto te resultó impresionante, espera a ver el video que se ha hecho viral en diversas plataformas de redes sociales porque ahora el aterrizaje fue en un tren en movimiento.
Sí, el piloto italiano Darío Costa, famoso por realizar maniobras y acrobacias para una conocida marca de bebidas energéticas, logró esta increíble y precisa hazaña, con "un aterrizaje que nadie ha visto antes" sobre el último vagón de un tren de carga.
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Así fue el primer aterrizaje de un avión sobre un tren en movimiento
La hazaña que duró un breve instante, llevó varios meses de preparación con pruebas y simulaciones por parte de Darío Costa, piloto italiano que desde inicios del 2024 comenzó a planear este fabuloso logro y primicia.
Esta primicia mundial fue del equipo de Red Bull y su piloto Darío Costa, que junto con los equipos de vuelo e ingeniería realizaron previamente las pruebas controladas para reproducir la dinámica del aterrizaje.
Pero no sólo fue al aterrizaje, sino también el inmediato despegue desde el último vagón o contenedor de carga de un tren que viajaba a una velocidad máxima de 120 kilómetros por hora, lo que resultó en un éxito contundente.
A través de una publicación de Red Bull se compartieron los detalles de esta maniobra dual de aviación que es pionera en el mundo; en la que estuvieron involucrados el Zivko Edge 540 y un tren de carga que circulaba a su máxima velocidad operativa.
El aterrizaje y despegue inmediato (en un tirón vertical) de la aeronave en el noveno y último contenedor de un tren de carga fue el 15 de febrero de este 2026 en Afyonkarahisar, Turquía.
Para lograr la perfecta sincronización y el preciso control aerodinámico, antes de la ejecución en Turquía, Darío Costa ensayó en una plataforma móvil en Pula, Croacia, para perfeccionar la alineación y tiempo de reacción, ya que a diferencia de un aterrizaje en pistas convencionales, el contenedor o vagón del tren estaría fuera del campo de visión del piloto en todo momento por el movimiento del tren y el descenso de la aeronave.
En tanto que el tren llevaba una velocidad operativa máxima de 120 kilómetros por hora, el piloto italiano redujo la del avión a 87 kilómetros por hora; considerando que las turbulencias del tren y los cambios de velocidad en el aire hacen de ésta, una maniobra de alto riesgo, requirió precisión absoluta para lograr la ejecución perfecta.