Si aún no has vivido la experiencia de presenciar la Pasión de Cristo en Iztapalapa, este 2026 es tu oportunidad. ¿Por qué? La Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en Iztapalapa acaba de recibir el reconocimiento de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
El 18 de febrero de 2026, en plena Cuaresma, la Macroplaza de Iztapalapa fue testigo de la entrega del certificado oficial. Vecinos, autoridades locales y representantes de la UNESCO se reunieron para celebrar un logro que reconoce años de organización vecinal, compromiso comunitario y pasión histórica.
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Clara Brugada, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, enfatizó que la representación pertenece a la comunidad. No depende de gobiernos ni de jerarquías religiosas. Todo, desde la coordinación de ensayos hasta la confección de vestuarios, corre a cargo de los habitantes de los ocho barrios. Cada detalle tiene huellas de las generaciones que han transmitido su conocimiento, su arte y su responsabilidad.
El camino hacia este reconocimiento internacional comenzó tras la declaración como patrimonio nacional en 2023. El Instituto Nacional de Antropología e Historia trabajó con la comunidad en un plan de salvaguardia que incluyó archivos históricos, memoria viva y protección de lugares que, como el Cerro de la Estrella, son escenario central de la crucifixión.
La Pasión de Cristo en Iztapalapa: el origen
La historia de la Pasión de Cristo en Iztapalapa se remonta a 1843, cuando los habitantes hicieron una promesa al Señor de la Cuevita para frenar una epidemia de cólera. Lo que empezó como un acto de fe se transformó con los años en una escenificación masiva que recorre la Última Cena, el juicio, la crucifixión y la resurrección.
Ni conflictos ni crisis sanitarias han podido apagarla. Hubo pausas entre 1926 y 1929 por la Guerra Cristera y en 2020 y 2021 por la pandemia, cuando la transmisión televisiva mantuvo viva la tradición. Cada regreso reafirma la fuerza organizativa de los barrios y el compromiso de la comunidad con su historia y su identidad.
Iztapalapa lista para una Semana Santa histórica en 2026
Hoy participan más de cinco mil actores y voluntarios, todos originarios de Iztapalapa, y se espera la llegada de cerca de dos millones de espectadores. La logística es impresionante: ensayos durante meses, selección de personajes, coordinación de escenarios abiertos y calles transformadas en teatro vivo.
El reconocimiento de la UNESCO también implica compromisos como: proteger archivos, cuidar espacios simbólicos, evitar la mercantilización excesiva y garantizar que nuevas generaciones participen. Con esta protección, el Cerro de la Estrella y su entorno estarán resguardados para las décadas que vienen.
Este 2026, las festividades arrancan el 29 de marzo con el Domingo de Ramos y concluyen el 5 de abril. Para vivir cómo un barrio sostiene durante casi dos siglos una tradición de esta magnitud, no basta con leerlo: hay que estar ahí, entre túnicas, cruces y aplausos, y ser testigo de la historia que se representa cada Semana Santa en Iztapalapa. ¿Planeas ir este año?