ANIMALES

Tras 70 años sin tigres, Kazajistán prepara un plan para traerlos de vuelta

Tigres de Amur llegarán desde Rusia en 2026 para restaurar la población en Ile-Balkhash

Protección.Kazajistán impulsa e la reintroducción del tigre en su territorio como un proyecto a gran escala.Créditos: Pexels.
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Durante décadas, el rugido del tigre fue apenas un eco en la memoria de Asia Central. En las riberas del lago Balkhash y los bosques de tugai, donde alguna vez acechó el tigre del Caspio, el silencio se impuso tras su desaparición a finales de los años 40. Hoy, más de 70 años después, Kazajistán quiere cambiar esa historia y devolver al mayor depredador terrestre a sus antiguos dominios.

No se trata solo de liberar felinos en la naturaleza, sino un proyecto de largo aliento que combina ciencia genética, restauración forestal y manejo de fauna silvestre. En la región de Ile-Balkhash, al sureste del país, ya se trabaja para reconstruir un ecosistema completo que pueda sostener nuevamente a un superdepredador. El objetivo es claro: que el tigre vuelva a caminar libre en su territorio histórico.

El regreso del gigante perdido: tigres de Amur

La última población del tigre del Caspio desapareció por la caza intensiva, la pérdida de hábitat y la reducción drástica de sus presas naturales. Durante décadas, su retorno parecía imposible. Sin embargo, un estudio genético publicado en 2009 reveló que el tigre del Caspio y el tigre de Amur eran prácticamente idénticos hasta el siglo XIX. Esa conclusión abrió una puerta científica inesperada: utilizar tigres de Amur como sustitutos ecológicos.

Los tigres Kuma y Bodhana ya se encuentran en la reserva/Foto: Pexels.

El plan ya dio sus primeros pasos. Dos tigres de Amur —un macho llamado Kuma y una hembra llamada Bodhana— llegaron desde un santuario en Países Bajos y permanecen en un recinto dentro de la reserva natural Ile-Balkhash. Se espera que sus futuras crías puedan integrarse a una población fundadora. Además, ejemplares salvajes serán trasladados desde Rusia durante la primera mitad de 2026 para fortalecer el proyecto.

La iniciativa cuenta con el respaldo de organizaciones como WWF en su capítulo de Asia Central, que ha subrayado que todo forma parte de una estrategia a largo plazo para lograr la convivencia pacífica entre personas y depredadores. No se trata solo de traer tigres, sino de crear las condiciones para que puedan prosperar sin entrar en conflicto con comunidades locales.

El tigre del Caspio desapareció a finales de los años 40 regresará a las riberas del lago Balkhash/Foto: Pexels.

Reconstruir el ecosistema para el tigre

Reintroducir un tigre implica algo más que abrir la puerta de una reserva. Un adulto puede necesitar hasta 50 presas grandes al año, por lo que el proyecto comenzó por restaurar su “menú” natural. Se han reintroducido cientos de ciervos de Bujará, además de fortalecer poblaciones de jabalíes y kulanes, el asno salvaje asiático.

La base de todo es el bosque. En 2025 se plantaron 37 mil árboles y esquejes en la región de South Balkhash, sumándose a más de 50 mil entre 2021 y 2024. Oleastros de hoja estrecha, sauces y álamos turanga ayudan a reconstruir los antiguos bosques de tugai, ecosistemas ribereños esenciales para dar refugio y cobertura a los tigres.

El lago Balkhash, el más grande de Asia Central, juega un papel crucial en este equilibrio. Sin agua estable, no hay bosque; sin bosque, no hay presas; y sin presas, no hay tigres. Por eso, la restauración ecológica también busca evitar crisis ambientales como la del mar de Aral, símbolo de degradación por mala gestión hídrica.

Un estudio firma la cercanía genética entre el tigre del Caspio y el tigre de Amur/Foto: Pexels.

El regreso del tigre a Kazajistán no es un gesto simbólico ni un experimento aislado. Es la apuesta por reconstruir una cadena ecológica completa y demostrar que, con planeación y paciencia, es posible devolverle al paisaje una pieza que parecía perdida para siempre.

Si todo avanza según lo previsto, el rugido podría volver a escucharse en las orillas del Balkhash, esta vez como señal de resiliencia.