México acaba de vivir un momento histórico. La Embajada de Japón en México difundió el video del lanzamiento exitoso del satélite Gxiba-1 y las imágenes dieron la vuelta al mundo: aplausos, banderas mexicanas y un logro que trasciende fronteras. Se trata de un nanosatélite desarrollado en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) con el respaldo de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA).
El 3 de febrero fue un día decisivo: el Gxiba-1 fue liberado en órbita desde la Estación Espacial Internacional, después de viajar a Japón y ser colocado por el astronauta Kimiya Yui. A unos 400 kilómetros de altitud inició su misión con el objetivo de monitorear algunos volcanes activos en México, con especial atención al Popocatépetl.
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Este proyecto fue diseñado por alrededor de treinta estudiantes de la UPAEP junto con siete profesores, y construido en 2025. Ingeniería Aeroespacial, Electrónica, Software y Mecatrónica trabajaron lado a lado, resolviendo problemas reales y enfrentándose a condiciones complejas.
Gxiba-1 forma parte del programa KiboCUBE, impulsado por la Oficina de Asuntos del Espacio Exterior de la ONU y la JAXA. Gracias a esta iniciativa, universidades de varios países pueden lanzar satélites tipo CubeSat desde la Estación Espacial Internacional. En esta edición, el proyecto mexicano fue el sexto en ser desplegado.
Gxiba-1 en órbita: tecnología mexicana al servicio de la prevención y la ciencia
Ya en órbita, el nanosatélite enfrenta cambios extremos de temperatura, desde decenas de grados bajo cero hasta calor intenso. Está fabricado con poliamida y cuenta con sistemas de protección contra la radiación solar, pensados para que sus componentes sigan funcionando en un entorno nada amable. Todo eso fue probado antes de verlo despegar.
La información que recopile no se quedará guardada. Los datos serán compartidos con el Centro Nacional de Prevención de Desastres y con Protección Civil, como una forma de mejorar los sistemas de alerta temprana. Además, el satélite puede comunicarse mediante una red de radioaficionados, lo que permite enviar avisos de emergencia casi en tiempo real.
Desde Naciones Unidas y la JAXA, hubo felicitaciones públicas y mensajes que subrayan la importancia de que jóvenes participen directamente en misiones espaciales. Para la UPAEP, este logro se suma a una historia que ya incluye el AztechSat-1, lanzado años atrás, y confirma que el trabajo continuo rinde frutos.
Gxiba-1 es pequeño en tamaño, pero grande en lo que simboliza. Demuestra que la ciencia hecha en México puede cruzar fronteras, llegar al espacio y entregarnos de datos muy útiles. Mientras el video del lanzamiento sigue circulando, el satélite ya está haciendo su parte y orbitando la Tierra.