Hay espacios que no necesitan tecnología, pantallas ni grandes atracciones para atrapar la atención de los niños. Basta una buena idea, un poco de color y la libertad de moverse sin instrucciones. Así funciona la nueva “Alberca Encantada”, un rincón dentro del Complejo Cultural Los Pinos que transforma un antiguo lugar en una experiencia distinta para las infancias.
Ubicada en el corazón del Bosque de Chapultepec, esta propuesta no busca impresionar con espectacularidad, sino con algo más difícil: lograr que niñas y niños se apropien del espacio a través del juego.
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Un bosque imaginario para jugar libremente
Instalada en lo que fue la alberca de la Casa Miguel Alemán, esta propuesta convierte un espacio histórico en una experiencia lúdica. Aquí no hay agua ni reglas rígidas: hay estructuras, texturas y recorridos diseñados para detonar la curiosidad.
El concepto apuesta por algo sencillo pero poderoso: que cada niña y niño decida cómo recorrer el espacio. No hay un camino único ni una forma “correcta” de jugar. Todo está pensado para que el movimiento, la exploración y la imaginación fluyan sin restricciones.
Entre los elementos más llamativos están los Senderos, plataformas con desniveles que permiten elegir rutas distintas en cada visita. También destaca el llamado Río que Guía, una estructura que funciona como resbaladilla y muro de escalada al mismo tiempo, proponiendo retos físicos accesibles y seguros.
A esto se suman los Hongos del Eco, que sirven como refugios y puntos de descanso, y las Bellotas Colgantes, columpios suaves que invitan al juego compartido. Todo el entorno está rodeado de figuras que simulan árboles, creando la sensación de estar dentro de un pequeño bosque fantástico.
El diseño de este espacio para niños tiene una intención clara: fomentar la coordinación, el equilibrio y la interacción social en un ambiente controlado. Cada detalle —colores, formas, materiales— está pensado para estimular sin saturar.
Planifica tu visita a la Alberca Encantada
El acceso a la Alberca Encantada está dirigido a infancias de entre 5 y 10 años, quienes deben estar acompañadas en todo momento por un adulto responsable. También hay criterios físicos: se recomienda que los usuarios tengan una estatura aproximada de entre 107 y 150 centímetros.
Para cuidar el espacio, no se permite el ingreso con alimentos ni bebidas, y se pide evitar el uso de calzado convencional dentro de la zona. Una recomendación práctica es llevar calcetines antiderrapantes.
El acceso es gratuito, pero se organiza por bloques horarios y grupos de hasta 40 personas, lo que permite que cada sesión mantenga un ambiente cómodo y seguro.
De miércoles a viernes, las actividades comienzan a partir del mediodía y se extienden hasta la tarde. Los fines de semana, el horario se amplía desde la mañana debido a la mayor afluencia de visitantes.
Llegar es sencillo: el complejo se ubica en Avenida Molino del Rey 252, en la primera sección del bosque. Se puede acceder fácilmente desde la estación Constituyentes del Metro o mediante el Cablebús en la estación Los Pinos/Constituyentes.
El encanto no está solo en las estructuras ni en el diseño. Está en algo más simple: un lugar donde el tiempo no se mide en minutos, sino en brincos, risas y rutas inventadas sobre la marcha.