Bajo una luz que apenas comienza a inclinarse hacia el equilibrio perfecto entre el día y la noche, el aire de Puebla se carga de energía y en el municipio de Acatzingo se anuncia la llegada del equinoccio de primavera no es sólo un fenómeno astronómico, también es una invitación a mirar hacia adentro a reconectar con lo antiguo queda perdurado pese al paso de los siglos.
El próximo 21 de marzo desde las primeras horas de la mañana el barrio de Tetela se convertirá en escenario de un encuentro entre lo ancestral y lo contemporáneo, a las 8 en punto de la mañana más de 300 participantes comenzarán a moverse en una carrera recreativa que no busca romper marcas comas y no despertar el cuerpo, es un recorrido simbólico y casi ritual donde cada paso parece resonar con la tierra.
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Poco después, el ambiente se transformará el murmullo de los asistentes que se apaga para dar paso a un ritual prehispánico que honra el cambio de estación y entre aromas de copal y movimientos rituales se invoca la renovación de energías como si el tiempo retrocediera y las antiguas tradiciones volvieron a respirar entre nosotros.
Pero el festival no se queda en lo espiritual, pues hay una energía festiva que recorre el día, hablamos de conferencias que exponen el significado del equinoccio, una clase de zumba temática que rompe con lo solemne y devuelve la risa al cuerpo, además de danzas folklóricas que dibujen historias en el aire con cada giro y cada zapateo.
Entre todo esto emerge una experiencia inesperada, la que ofrece la miel, pues productores locales abren sus puertas para mostrar el delicado proceso de la apicultura, donde el trabajo silencioso de las abejas se convierte en un símbolo más de equilibrio y colaboración con la naturaleza.
El lugar elegido no es al azar, pues Acatzingo ofrece un secreto, la zona arqueológica que permanece parcialmente oculta y protegida por un templo del siglo XIX, un parque y un panteón, lo que nos habla de un espacio donde las capas del tiempo se superponen entre lo visible y lo invisible. Lo mejor de todo es que todas las actividades son completamente gratuitas para disfrutar de la llegada de la primavera en este destino de Puebla.
Otros atractivos turísticos cercanos al festival
Para quienes decidan extender la experiencia como los alrededores de acatzingo ofrecen una riqueza inesperada, muy cerca se encuentra Tepeaca, un sitio con profunda historia colonial en la que destaca el ex convento franciscano y una plaza que parece detenida en el tiempo. Muy cerca también encontrarás Tecamachalco, conocido por su gastronomía tradicional ideal para probar platillos auténticos.
A poca distancia como en los campos abiertos regalan paisajes que cambian con la luz del día, especialmente durante la primavera, cuando los tonos verdes y dorados dominan el horizonte. Para quienes buscan algo más urbano, la ciudad de Puebla está a menos de una hora y ofrece joyas como el Centro Histórico declarado Patrimonio de la Humanidad, iglesias barrocas y una de las cocinas más emblemáticas del país.
Ruta para llegar desde la Ciudad de México
Llegar hacia Acatzingo desde la capital del país es relativamente fácil, la forma más directa es en automóvil tomar la autopista México-Puebla y luego de una hora 45 minutos de viaje deberás desviarte hacia acatzingo siguiendo las señalizaciones locales, el trayecto total ronda los 140 km y un viaje de poco más de dos horas.
También puedes viajar en autobús desde la terminal de pasajeros de oriente TAPO, hacia Puebla y desde ahí tomar un transporte regional o un taxi local que te lleve hacia acatzingo, lo que añade alrededor de 40 minutos de viaje. Otra información señala que existen plataformas de viaje que conectan ambas capitales.